Según Wikipedia, los interferones son proteínas que se forman como respuesta a la presencia de virus, bacterias y otros gérmenes patógenos que representan un riesgo para el organismo, lo que es una información científica de absoluto rigor.
Pero también existen otros tipos de interferones, que no tienen nada que ver con la autodefensa corporal, que se caracterizan por pulular en todos los ambientes donde transcurre la vida de las personas; el trabajo, la familia, el colegio, es decir en cualquier grupo social.
El interferón número uno cumple una función de doble agente, son personas que llevan y traen, que están al tanto de las últimas y más frescas noticias de la vida de los vecinos, de los parientes de los vecinos, de los que viven a dos cuadras o de los que se han mudado “a lo paíse”, información que se ufanan de compartir…
El interferón número dos es un opinólogo que pontifica incluso cuando nadie se lo pide, es el que ve llegar a alguien con una botella de ron comprada para el fin de semana y suelta: “Ese es el peor licor que se fabrica en este país. Yo jamás lo compraría”, es el que descalifica sin ambages la película que ganó el Oscar: “Ese es el papel más desastroso que hizo esa actriz”, y así continúa, porque su calidad de interferón le otorga una autoridad suprema para meterse en todo, aunque nadie le haya pedido opinión.
El interferón número tres es el mediador improvisado; lo que equivale a decir entrometido. Es el que se entera de una tirantez entre dos personas y trata de averiguar por qué, y hace preguntas como: ¿Tú tienes algún problema con Fernando? Tan amigos que parecían… si la interrogada es una mujer que ha resuelto no contarle a nadie que el tal Fernando se la quiso levantar y ella lo amenazó con que su marido lo va a poner en vereda, debiera responder ¿y a ti qué x#%& te importa? Pero con el interferón eso no sirve, porque irá donde la otra parte con la misma pregunta, y tratará de zanjar esa diferencia irreconciliable…
Hay otros tipos; mamás y papás interferones, parientes y compañeros de tareas, y ninguna estrategia funciona con ellos, solamente ignorarlos y rogarle a Júpiter, a Jehová, a Quetzalcoatl y a Viracocha que los mantengan lo más lejos posible de nuestra existencia…
