Según la teoría de la relatividad la sensación del “ahora” es ilusoria y la percepción del tiempo es relativa, y enero parece encajar perfectamente en esa perspectiva, porque se alarga, como si estirarse fuera su principal característica.
Antes de las festividades de final del año estábamos teorizando acerca de que una de las razones por las que enero se hacía demasiado largo era, en primer lugar, económica, es decir, el haber gastado prácticamente todo el dinero en las celebraciones alargaba el tiempo porque se hacía muy prolongada la espera para cobrar la primera quincena, y después la segunda, ni hablar de las personas que cobran por mes.
Sin embargo, aunque en ese momento sugeríamos “guardar pan para mayo”, incluso los que siguieron ese consejo terminan por descubrir que enero parece disfrutar de una longevidad a prueba de todo.
Los que finalizado el día de Reyes nos aprovisionamos de libros para pasar estos días, los que se entusiasmaron con maratones de películas y series coreanas, notamos que enero goza en prolongarse… también lo sienten los que decidieron tomarse un tiempo para caminar por calles y parques, o para reflexionar antes de que comiencen los primeros síntomas de abandono de las resoluciones y propósitos para el año, dietas incluidas…
Posiblemente el hecho de que hayan quedado atrás los días fiesteros de diciembre, el haber suspendido esa intensa vida social y el hecho de que ya no estemos esperando que suceda nada extraordinario contribuya también a esa sensación tediosa de que el tiempo no pasa, de que este mes tan largo es demasiado largo.
Pero los criollos valientes y arremetedores, los que a pesar de conocer el miedo no se dejan asustar por sombras misteriosas ni bultos que se menean, sabemos que no hay más remedio que pelear contra esta realidad capaz de embargar los espíritus más fuertes y valientes de estas tierras.
Se trata de no admitir ni mucho menos permitir que este decaimiento se apodere del ánimo, hay que buscar a los amigos, planear un sancocho aunque no llueva, jugar dominó y softbol, retomar las acaloradas charlas de café, hay que derrotar a este penoso estado de abulia, que no llega a ser angustia, con la imbatible alegría con la que el dominicano camina por la vida…
