Era tiempo

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    Sabemos muy bien cómo los accidentes de tránsito impactan en la vida dominicana, con una media anual de víctimas fatales cercana a las dos mil personas, lo que ha colocado a República Dominicana en el segundo país del mundo con más alta siniestralidad en la movilidad vial.

    Entre los factores generadores de accidentes de tránsito el consumo de alcohol aparece con una alta participación. Y se estima que al menos el 50% de las víctimas fatales están asociadas a su ingesta.

    Siendo así, cualquier programa para disminuir los accidentes tiene necesariamente que considerar el alcohol, sea mediante las políticas de prevención por información o educación o simplemente por la aplicación de la ley.

    Precisamente, el artículo 304 de la ley 63-17 Ley de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial considera la conducción bajo los efectos del alcohol o drogas como una de las infracciones con agravantes, lo que sugiere una mayor drasticidad en la aplicación de dicha ley.

    Por ello, entre las iniciativas orientadas a disminuir los accidentes de tránsito el componente alcohol o drogas requiere una atención más que especial. Por eso, satisface que el Intrant haya anunciado el inicio de un programa piloto para la utilización de alcoholímetros para determinar el grado de concentración alcohólica en el aire espirado por una persona sometida a la prueba con ese instrumento.

    Necesariamente, la implantación de ese tipo de prueba o control vendría a fortalecer los mecanismos de disuasión de los temerarios que ligan alcohol o drogas con gasolina, como dice la gente.

    Ya han dicho las autoridades que por ahora el plan de prueba o piloto no conllevará sanciones para aquellas personas detectadas con una determinada concentración de alcohol.

    Pero imaginamos que tan pronto los agentes manejen adecuadamente las herramientas y estén en capacidad de actuar, el uso de los alcoholímetros en las carreteras en forma aleatoria cobrará vigor.

    Y necesariamente, empezarán a aplicarse las sanciones con todo el rigor. La esperanza es que en el uso de los alcoholímetros no haya manipulación maliciosa por la misma clase de agentes excesivos que llegaron a inventarse multas para incrementar los ingresos del Intrant.

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