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Luego de la fallida alianza rosada, en términos electorales, el PRD tuvo altas y bajas, mientras que el PRSC no ha vuelto a levantar cabeza y apenas da señales de vida. Ambos viven un período difícil pero ahora el tema no es el éxito electoral, sino la supervivencia. Pero todavía hoy, ambos sufren conflictos internos. No deja de ser una buena señal. Eso significa que están vivos.

PRD

El PRD y el PRSC buscaban, con su alianza del 2006, recibir oxígeno del otro, pero no fue así para ninguno, aunque en términos de desempeño, a los blancos les fue mejor. A nivel de elecciones presidenciales, los perredeístas, aunque perdieron, alcanzaron un 40 por ciento de los votos en el 2008 con Miguel Vargas, y en el 2012, casi alcanzan el poder, llevando nuevamente a Hipólito Mejía. La victoria que en algún momento lucía casi segura, no se logró por una serie de factores, entre ellas, el hecho de que Vargas, presidente del partido, nunca se integró a la campaña. En el 2016 vino la división, y aun así el PRD consiguió una importante cuota de poder, al respaldar la reelección de Danilo Medina. En el 2020 apenas logró mantener su condición de mayoritario.

PRSC

El PRSC parecía haber tocado fondo en el 2004, al sacar menos de dos dígitos, con Eduardo Estrella como candidato. Pero luego de ese ocho por ciento, cuatro años después siguió bajando y sacó la mitad, a nivel de porcentaje, un cuatro por ciento, llevando como candidato a Amable Aristy Castro. En ambos procesos, hubo un elemento común: un sector de reformistas apoyó al PRD, otro al PLD y un tercer grupo al candidato oficial. A partir de ahí, el partido rojo, ya oficialmente convertido en pequeño, decidió hacer alianzas institucionales con uno de los grandes.

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