La etapa actual del anticipado proceso electoral que concluirá con las elecciones del 2028 tiene entre sus protagonistas al presidente de la República y tres líderes políticos que ya ocuparon el cargo. Algo inusual y que hace más interesante la lucha política.
En el argot beisbolero, es un enfrentamiento de Grandes Ligas, pero con una particularidad: Aunque esos cuatro jugadores súper estelares están en el “roster”, solo uno de ellos participará como tal en el “Clásico” de mayo de 2028. Es decir, de los cuatro, solo Leonel Fernández estará en la boleta, o al menos, es casi seguro que así sea.
Los tres que no van
De los otros tres, hay dos que tienen impedimento constitucional para postularse y otro que no lo tiene, pero que no participará como candidato. El cuadro es el siguiente: Luis Abinader ni quiere ni puede. Hipólito Mejía puede, pero no debe ni quiere. Danilo Medina quizás quiere, pero no puede.
El rol de Abinader
Abinader decidió temprano que no buscaría un mecanismo legal para volver a ser candidato presidencial, pero las circunstancias lo han llevado a que tenga que asumir una responsabilidad quizás más delicada. Su discurso del pasado domingo es una muestra de que está consciente de que le toca asumir el rol de principal líder del PRM, lo que incluye convertirse en el presidente de la organización política. De todo lo que implica ese paquete, ejercer el rol de árbitro y garantizar la cohesión interna parece ser la parte más complicada. Y él lo sabe.
Hipólito y Danilo
Hipólito Mejía es el único político del PRM que con palabras y hechos, está abiertamente en campaña, en su caso, en favor de su hija Carolina Mejía. Mientras, en el PLD, Danilo Medina es quien marca la pauta. Se ha involucrado en todo el accionar político de su partido, incluyendo discurso, estrategia y en los aprestos para definir con anticipación la candidatura presidencial. Lo que muchos se preguntan es si buscará incidir directamente en ese proceso, inclinando la balanza a favor de algún aspirante.
