Una reforma que merece mejor suerte (1)

La oposición ha rechazado con argumentos pobres la propuesta de reforma constitucional, pero resulta que tampoco el gobierno, ni el Partido Revolucionario Moderno (PRM), la han sabido defender adecuadamente. El argumento más utilizado por los dirigentes de oposición es que el tema es inoportuno. La realidad es que el asunto puede ser conflictivo y difícil de tratar en cualquier época, pero si hay un momento adecuado para, por lo menos discutirlo, es cuando el país no está en medio de una campaña electoral, ya que es un periodo en el que, por razones obvias, no hay condiciones para discutir temas nacionales. Es muy poco probable que los actores políticos se puedan poner de acuerdo sobre esos tópicos cuando falta poco tiempo para las elecciones. Pero este no es el caso, y tampoco hay una crisis nacional, por lo que los cambios sugeridos podrían debatirse con tranquilidad y sin presión.

Otros alegatos

Otra razón que enarbolan los partidos de oposición que se han unido en el rechazo a la reforma constitucional, es que en este momento “hay otros problemas”. Eso es algo que siempre ha existido y nunca ha impedido que se realicen reformas institucionales, incluyendo modificaciones a la Carta Magna. Y puede ser cierto que a mucha gente le importe poco o nada el tema, pero tampoco es motivo para no abordarlo. Se supone que los líderes se colocan por encima de las mayorías, y atienden asuntos que van más allá del día a día. Cuando el expresidente Leonel Fernández dijo, en una de sus declaraciones sobre el tema, que a la gente le importa más el precio del plátano que una reforma constitucional no estaba diciendo algo irreal, pero tampoco estaba haciendo un aporte al debate digno de su categoría de estadista.

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