Pido una tregua, una pausa que nos permita disfrutar de estos días con la alegría que debe caracterizar la época. Que se extienda, por favor, a todos aquellos que llevan consigo la negatividad. “¡Echa pa’ llá todo lo malo, echa pa’ llá!”, como bien lo canta el filósofo urbano Pitbull desde el 2012.
Imaginen una Navidad sin la sombra de la política, donde los políticos desaparezcan, al menos hasta el Día de Reyes. Ese sería, sin duda, el mayor regalo para todos los dominicanos. Una celebración sin campañas ni declaraciones, libre de rivalidades y de todo lo que arrastra el ejercicio político en nuestro país.
La tregua también debe incluir a los motoristas. ¡Por favor! Que alguien les diga que la vida no termina en Navidad. Muchos de nosotros hemos estado al borde de un infarto por sus maniobras temerarias.
Ignoran cualquier señal de tránsito y desprestigian la labor de la Digesett. ¡Qué felices seríamos sin motoristas, al menos por dos semanas! Imaginen una ciudad sin esa plaga que crece a diario.
Y para aquellos vecinos bullosos y fiesteros que creen que se librarán, les tengo una noticia: la tregua también se extiende a ustedes. Son quienes mantienen al barrio en una constante agonía musical desde las 7 de la mañana. Ellos gozan hasta el último minuto, beben sin parar y no se preocupan por nada más.
Para ellos, la Navidad es solo fiesta y “mañana gallo”, como nos recuerda Rafael Chaljub en la radio.
También la tregua va para los amigos tóxicos, esos que se molestan con la felicidad ajena. Aquellos que nunca están contentos ni complacidos, y siempre encuentran algo negativo por lo que pelear y rumiar, en lugar de ver las oportunidades brillantes que se esconden incluso en las situaciones más críticas.
No olvidemos a las tiendas, que parecen bombardearnos con “ofertas especiales”. Muchos de esos productos son solo un caramelo envenenado, como bien sabemos, y al llegar al lugar uno se encuentra con la famosa frase: “El especial solo corresponde a este lado”.
Pido una tregua a la tristeza. La Navidad, la época más hermosa del año para mí y muchos dominicanos, merece ser vivida con toda intensidad. Dentro del marco del respeto, el amor y, sobre todo, la solidaridad, aun cuando nos llene de nostalgia por aquellos seres que ya no nos acompañan. Que esta Navidad, la vivas desde la reflexión, la convivencia con tus seres queridos y sobre todo, recordar el verdadero propósito de la celebración. ¡Feliz Navidad!
