Ser mujer en RD

Ser mujer en un país como la República Dominicana implica, en primer lugar, desarrollar una habilidad innata para sortear los piropos no solicitados, esos que aparecen de la nada, como el delivery que trae un galón de agua y se despide con un inesperado “adiós, mami”.

La realidad del género femenino en nuestra nación no solo está marcada por esta cotidianidad; también es significativa la contribución de las mujeres al emprendimiento. De acuerdo con estadísticas recientes, el 59.2% de los emprendedores dominicanos son mujeres, frente al 40.8% de los hombres. Esta tendencia se ha incrementado en un 6.6% en 2024, según un estudio de la empresa Alegra titulado. Este cambio se atribuye a la escasez de oportunidades en el mercado laboral convencional y a las disparidades salariales que aún persisten.

Ser mujer en República Dominicana también significa no tener miedo de lanzarse a hacer lo que sea necesario para sobrevivir. Vender empanadas, arepas, té o café se convierte en una estrategia válida para generar recursos y sostener los hogares. Sin embargo, la sombra de la desigualdad salarial aún persiste: los hombres continúan ganando más que muchas mujeres a pesar de ocupar posiciones equivalentes.

Además, las mujeres en el país enfrentan el estigma de ser consideradas un riesgo para los empleadores, dado que la posibilidad de quedar embarazadas agrega una carga adicional en la percepción del potencial laboral femenino. No obstante, un informe del Ministerio de Economía y Planificación revela que el 59.9% de las mujeres trabajadoras poseen un mayor nivel educativo que sus contrapartes masculinos.

La realidad dominicana también muestra un predominio de hogares encabezados por madres solteras, según datos del último Censo Nacional. En 2023, el 86.5% de los nacimientos ocurrieron en estos hogares, reflejando un desafío social que merece atención. Sin embargo, ser mujer en el país también implica destacar en la educación: el 66.1% de la matrícula universitaria está compuesta por mujeres y, entre 2020 y 2024, el 69% de los egresados fueron féminas.

Pese a los avances, aún queda mucho por recorrer. Cada paso dado por estas mujeres deja un legado de dedicación, resiliencia y esfuerzo que, con el tiempo, rendirá frutos significativos.

Ser mujer en mi país, implica soñar con el día en que quizás una mujer dirija el destino de la nación, inspirándose en la valentía y convicción de figuras como Patria, Minerva y María Teresa, quienes deben seguir siendo un referente para todas las dominicanas.

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