Corrupción “made in Dominican”

En Alemania, la primera potencia económica europea, Christian Wulff, un carismático dirigente del partido Unión Democrática Cristiana, que lideraba la jefa del gobierno Angela Merkel, fue obligado a renunciar a la presidencia de la república federal por sospechas de soborno. Fue sometido en noviembre del 2013 a los tribunales por aceptar atenciones ilegales por un monto de 720 euros, alrededor de 800 dólares.

Pero aquí, en nuestro país, se guarda absoluto silencio sobre las fortunas de funcionarios que llegaron al cargo sin patrimonio alguno, sin posibilidad de que esos casos puedan llegar a los tribunales. Gente que pedía bola o se trasladaba en la cola de un motor hace 10 o 12 años atrás, llegaron a enriquecerse, sin que se les conociera más oficio que su paso por el Gobierno, valiéndose de sus influencias políticas para hacer negocios con el Estado, o valiéndose de él.

Esa es una de las razones por las que organismos internacionales califican al país entre los más corruptos del planeta. Las denuncias de malos hábitos en el ejercicio de funciones públicas, expone a muchos dominicanos preocupados por el estado de descomposición existente, a problemas con una justicia o poderes públicos hijos de esa abominable situación, que ha convertido al Estado “en una estructura jurídica al servicio de la corrupción”, como en sus ya lejanos días de oposición nos dijera el hoy expresidente Leonel Fernández.

Es obvio que en las circunstancias en que vivimos, es prácticamente una ilusión pretender que un dirigente político o funcionario estatal, sea objeto de una investigación real de la justicia dominicana, aunque se lleve a su casa el presupuesto de la República. A menos, claro están, que no haya caído en desgracia con el poder real o no sea bien visto en las esferas oficiales.

Posted in La columna de Miguel Guerrero

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