La crisis existencial de nuestra juventud (y2)

Nos consta el descomunal esfuerzo del actual Ministro de Educación, para revertir estructuras y sistemas heredados, pero el peso de la maraña burocrática maleada es descomunal y los “compromisos” políticos a nivel de los distritos escolares, lo hace aun más complejo e ineficiente. La actitud polítiquera de la ADP complica, gremio que debiera ser solución y no obstáculo. La sociedad actual ha permitido que el pobrísimo sistema educativo varíe métodos, solo por esconder fracasos y que, en procura de estadísticas favorables, tuerza caminos solo en busca de cifras. Niños analfabetos en el 4to curso de primaria, reflejan lo que expreso. Promover niños que no han aprendido a leer, sobre todo por causas atribuibles al maestro o al sistema, es una perversidad de fatales consecuencias. Que nos entretengan con la “filosofía de género”, mientras lo medular se descuida, es una forma de hacer tóxico el presente, sembrando negatividades para el futuro. Lo cosmético versus lo importante, donde se le da primacía a lo primero.

Estamos privando a la población de recursos valiosísimos para asuntos del desarrollo, por dilapidar más del 20% del presupuesto nacional. Vamos mal, con tendencia acentuada, en el diseño y logros de una juventud que pueda enfrentar los retos del futuro, en lo personal y en lo nacional. Esperemos los resultados de las pruebas PISA, que miden el desempeño de estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, para confirmar el eterno diagnóstico. Los referentes sociales no pueden ser más dañinos: el médico está llamado a trasmitir “confianza” en su vida profesional y qué contrasentido que se conozca que la práctica de falsear y mentir es recurso conocido y no sancionado por el gremio que los agrupa. Senasa airea pus en el sistema de salud. Una asociación de maestros que se preocupa por bajar el límite mínimo de un proceso de selección por oposición para ocupar plazas, a 64%…con el síndrome UASD de “agacharse” para que la mediocridad tenga oportunidades. La excelencia poco importa, cuando la mediocridad dirige. Organismo de seguridad ciudadana de corroído prestigio, puesto en evidencia en su práctica común de extorsionar inocentes, mientras protege delincuentes, todo por dinero. Cuantos inocentes purgando condenas para animar el circo de la justicia criolla, el rey don Dinero, prima. Una policía que se esfuerza porque las “estadísticas” muestren su “eficacia” mientras lo preventivo se deja a un lado, dedicando un nutrido personal a cosas distantes de la prevención del crimen. Las juventudes criollas ven la política como el medio por excelencia de la movilidad social. Los esquemas folclóricos de esa actividad sacan lo peor del criollo, en una guerra sin cuartel, donde todo vale y cuenta. Cuanto acontece en este mundo súper comunicado, tiene incidencia directa en la juventud.

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