En tiempos prehistóricos o antediluvianos, la enseñanza de cualquier saber, arte u oficio, en ausencia muy remota de la lectoescritura, era llevada mediante transmisión oral, debido a la ancestral cultura ágrafa, pero en el decurso desarrollista de la humanidad el aprendizaje fue obtenido por vía del empirismo tallerista, tal como ocurrió durante el trayecto milenario del medioevo, aunque excepcionalmente hubo ciudades antiguas que usaron el didactismo metodológico, por cuya significativa relevancia cabe observarse en nuestros días como muestras fehacientes del progreso desigual de los pueblos.
A guisa de ilustración cognoscitiva, resulta válido traer a colación que Aristocles de Atenas, cuyo cognomen era Platón, fundó una escuela sobre enseñanza filosófica en los siglos declinantes de la Edad Antigua, entre los años 387 y 385 de la era precristiana, instituida con el sello onomástico de Academia, debido a que dicho centro formativo quedó situado en la cercanía del santuario que había sido erigido en recordación de Academo, héroe minoritario de la civilización griega.
Sobre la Academia, considerada la primera universidad europea, hay milenarios registros demostrativos de que tal entidad formativa duró novecientos años, ya que fue clausurada en el año 529 de la era cristiana, pero tanto bajo el rectorado de Platón como de Espeusipo todo discípulo, entre ellos Aristóteles de Estagira, habría de cursar un programa de estudio de quince (15) años, plan dotado de asignaturas propedéuticas que incluían las matemáticas, tales como aritmética, geometría, cálculo y astronomía para luego culminar con la dialéctica.
En la Academia, la enseñanza platónica de la filosofía, tras cada discípulo cursar las matemáticas como ciclo preparatorio, quedaba entroncada en el método dialéctico, cuya técnica didáctica tenía como apoyo la argumentación racional, basada en diálogos, siempre que la temática pasible de aprehensión cognoscitiva tuviere que ver con objetos sensibles u opinables o entes ideales, pero cuando se tratare de cuestiones religiosas de carácter pitagórico u órfica este escolarca apelaba a la exposición mítica.
Así, el escolarca de la Academia para explicar la teoría de las formas, constitutiva de la realidad subyacente, circunscribía su ponencia en el mito de la caverna, donde un determinado hombre en cautiverio, puesto con la cabeza inmóvil y de espaldas a la luminiscencia solar, lunar o astral, quedaba atrapado en la ignorancia, pues sólo podía ver imagen siluetada u obscurecida, o bien a medio camino, luego de percibir meras opiniones, pero era incapaz de ascender a la luz de la razón, a la esencia o naturaleza de las cosas existentes en el mundo terrenal o cósmico.
Con semejante exposición mítica, la enseñanza platónica de la filosofía hundía raíces en el dualismo antagónico dable entre cuerpo y alma, en tanto que uno es ostensiblemente humano, material, mortal, sensible, disoluble y mutable, pero la otra muestra característica de ser espiritual, inmortal, intangible e indisoluble, cuya estructura comprende razón, valentía y concupiscencia, lo cual le sirvió a Platón para centrar la tripartición del Estado ideal, encabezada por la clase de los filósofos gobernantes, los guardianes militares y los productores de todo cuanto fuere necesario en la ciudad utópica.
De la enseñanza platónica sobre la filosofía, surgió posteriormente el innatismo psicológico, ya que el escolarca de la Academia mediante exposición mítica instruyó a sus discípulos sobre la metempsícosis, escatología pitagórica u órfica que explicaba la inmortalidad del alma, a través de la transmigración o reencarnación, de suerte que así toda mujer u hombre llevaba en su interior ideas acerca de la igualdad, verdad, justicia, bondad, belleza y el bien, entre otras entidades universales que alimentan el pensamiento o razonamiento puro para conocer la esencia del ser o realidad subyacente.
En contraposición a la sociedad cibernética, resulta evocable que antes solía decirse que saber era recordar a tiempo, pero ahora con el estudio del método filosófico de la enseñanza platónica, cualquier sujeto cognoscente logra percatarse ulteriormente que se trata de un aserto que encuentra raíz originaria en la anamnesis, noción propia de la psicología moderna, aunque el escolarca de la Academia la extrajo de la trayectoria que realiza el alma transmigrante, tras girar alrededor del mundo divino, donde pudo aprehender las formas de las cosas pasibles de existir en la tierra para luego, cuando la mujer u hombre sea reencarnado, en reminiscencia traer a colación la esencia de todos los entes reales y perceptibles.
