El lenguaje de la inteligencia artificial es inconfundible: tiene un estilo, una forma, una cadencia lingüística y una coreografía de las palabras con un ritmo único. Son huellas muy visibles. Por ello, muchos de los artículos generados con esta herramienta -no importa el prestigio de quienes los estampen con su firma- desde el primer párrafo comienzan a mostrar, por lo menos hasta ahora, su ropa interior, su piel y su cerebro mecánico, por más antifaces que se escupan para sorprender al público con un timo intelectual. Esta práctica definitivamente atrofiará -por falta de uso- el músculo del pensamiento humano, lo que podría ser catastrófico para el futuro de nuestra especie: una humanidad sin pensamiento “orgánico”, con todo lo que se derivaría de ello. Esta sentencia puede sonar apocalíptica y, ciertamente, es exagerada. Sin embargo, su hipérbole busca alertar sobre un riesgo real: que la inteligencia artificial deje de ser un instrumento de apoyo y termine sustituyendo las ideas propias, el pensamiento vivo y estructurado desde la esencia misma de lo humano.
Pero esta herramienta, incluso como instrumento de apoyo, puede ser fatal si el usuario no tiene una noción mínima de lo que busca o requiere. Hace algunas semanas, por ejemplo, consulté a Gemini para que me suministrara los datos sobre el crecimiento económico de los países de la región SICA en 2025 y, coincidencialmente, el número que me suministró sobre la República Dominicana no se correspondía con el reporte del Banco Central ni de los organismos financieros internacionales. Su respuesta se basó en el 5% proyectado el año anterior por las entidades referidas. Le reclamo que la información es falsa y que el hecho irrefutable, con aval oficial, fue que el crecimiento registrado alcanzó solamente el 2.1%. Admitió su error, e incluso me hizo saber que se basó en la proyección y no en el resultado mostrado por las estadísticas arrojadas sobre hechos concretos.
Lo peor no fue, ni siquiera, el error admitido, sino que lo intentó justificar con un juicio de valor: el crecimiento no había alcanzado la meta proyectada porque el entorno internacional fue desfavorable. ¡Eureka! ¡Está “pillao”! Había una deliberada manipulación y, ante el hecho, se lo hice saber argumentándole que el escenario con las supuestas adversidades que impidieron el crecimiento económico del país en un 5%, se presentaba también para los demás países de la subregión y que, sin embargo, ellos pudieron alcanzar, o por lo menos acercarse, a sus metas de crecimiento! El “diálogo” continuó unos minutos convirtiéndose en una especie de batalla centrada en argumentos y contraargumentos en la que esta herramienta de Google recurría a lo absurdo para justificar lo que parecía la instalación de un relato para favorecer las políticas ejecutadas por el Gobierno.
Esta tensa “conversación” se reeditaría con un tema distinto. Le pedí a Gemini un resumen de los acontecimientos internacionales más relevantes del fin de semana. Mencionó el proyecto lunar Artemis II como el acontecimiento más relevante, aunque todos sabemos que no hubo allí ninguna novedad y que algunos estiman que fue “pura propaganda”. Me refirió algunos hechos sobre la guerra en Ucrania, entre otros acontecimientos de poca importancia. Sin embargo, me llamó la atención los que me informó respecto al conflicto bélico en Irán. Me suministró informaciones sobre bombardeos de Estados Unidos e Israel a Teherán, señalando que hubo bajas militares y daños a infraestructuras petroleras. Le pedí que me informe sobre los aviones y helicópteros estadounidenses derribados por Irán durante una operación fallida. Se disculpa y me suministra la información bajo la expresión: “según fuentes del gobierno iraní”. Le expreso que por qué los otros hechos los da por ciertos y a estos los pone en duda. El absurdo esquema de justificaciones que usó para instalar el relato del falso crecimiento del 5% apareció aquí también.
Esta experiencia me llevó a Grok. Le conté sobre mi extensa plática con Gemini -su rival- y sin ninguna timidez señaló que aquella plataforma estaba programada para responder, desde la lógica de fuentes occidentales, a relatos construidos a partir de los intereses que representa. Y fue más claro y preciso: sus fuentes son Bloomberg, The New York Times, CNN, FOX; en fin, que la lista es un poco más larga. Se refirió en los mismos términos a Chat-GPT y otras plataformas que, de acuerdo con su versión, no ofrecen al público un espectro amplio de fuentes informativas como lo hace esta filial de X (antiguo Twitter) que -siguiendo su punto de vista- revisa estas fuentes, y otras como RT, Telesur, Al Jazira o Sputnik. Aunque estas afirmaciones pudieran estar contaminadas por el interés que genera la competencia, soy testigo de que cuando le he pedido a Gemini fuentes me remite a las que menciona Grok.
