Al discurrir sobre cualquier temática filosófica, ejemplificada esta vez en la mayéutica socrática, surge entonces la exigencia de establecer la esencia de la cuestión en ciernes de tratarse, pero con la implicancia de que el sujeto cognoscente asume la obligación academicista de desarrollar una serie de tópicos interrelacionados, tales como la indagatoria mediante lectura reflexiva del objeto epistémico, elección situacional de la materia bajo estudio, explicación sobre la utilidad, la aplicación dable y la relevancia actual, en tanto que de ahora adelante cabe acometer semejante consigna de trabajo.
En ausencia de obra escritural de Sócrates, toda vez que en su tiempo prevalecía aún la cultura ágrafa, cuando a propósito de la realidad imperante resultó entonces que el conocimiento era divulgado mediante transmisión oral, razón por la cual la mayéutica amerita ser estudiada, a través de la literatura monumental de Aristocles de Atenas, apodado como Platón, entre tales libros resulta obligatorio leer a Teeteto, diálogo donde fue abordada la temática filosófica en comento, cuyo contenido también versa sobre la ciencia.
De paso, resulta oportuno dejar sentado que el significante ciencia, usado a la sazón, dista mucho del sentido actual de dicha terminología, puesto que en semejante contexto histórico, recreado en el citado diálogo platónico, el vocablo en cuestión guarda aproximación semántica con el saber o conocimiento que todo amante de la sabiduría pudiere adquirir de las artes u oficios practicados en ese entonces, tales como geometría, astronomía, aritmética, música, medicina, gimnasia, lógica, retórica, gramática y dialéctica, entre otras actividades intelectivas de antaño.
Como hallazgos de semejante diálogo platónico, el escolarca de la academia vino a recrear distintos episodios, a través de los cuales Sócrates terció con varios interlocutores, pero como introducción dejó constancia sobre la conversación entre Euclides y Terpsión, oriundos de Megara, ya que el primer hablante también fue discípulo del creador de la mayéutica y algo escribió acerca de aquel coloquio de antaño, cuando el maestro departió con Teodoro y Teeteto, de cuya plática quedó sentada la esencia del método filosófico en referencia.
En términos muy gráficos, Sócrates en la interacción dialógica con Teeteto denotó que la mayéutica es el oficio de la matrona o comadrona, a sabiendas de que su madre de nombre Fenárete ejerció semejante arte, consistente en ayudar a parir a la mujer encinta, embarazada, en estado de gestación o preñez. Luego, mediante la observación empírica sobre la ocupación de su progenitora, surgió entonces este método filosófico.
En síntesis, la mayéutica devino en el método socrático, por cuanto Sócrates mediante la interrogación pertinente lograba la fecundación del alma del interlocutor para entonces ayudarlo a buscar en mismidad la respuesta extraída de sí, pero luego este comadrón que era nulípara o estéril, ya que siempre proclamó ser nesciente, procedía a examinar la opinión arrojada para determinar si era un fruto real o verdadero o si en sentido contrario se trataba de una quimera, fantasma, imagen o apariencia.
Como método filosófico, la mayéutica puede aplicarse en el proceso de enseñanza propiciatorio de aprendizaje activo, tras crear en el sujeto cognoscente por interrogación incitante, perspicacia heurística, luego de recibir inquietudes, dudas, perplejidades, turbaciones, dificultades o conflictos cognitivos, lo cual le lleva a hurgar, a través de lectura pertinente, a fin de extraer de sí respuesta concienzuda.
Con ejemplificación pertinente de todo cuanto ha sido comentado, Sócrates mediante aplicación de la mayéutica, consistente en interrogar, obtener respuesta y luego someterla a examen, pudo lograr entonces que Teeteto opinara sobre la ciencia, definiéndola como sensación, en tanto había aprendido previamente de Protágoras de Abdera que el hombre era la medida de todas las cosas, existentes o devenientes.
En cambio, Sócrates, luego de examinar semejante respuesta, reorientó el aprendizaje de dicho interlocutor, iluminando que la ciencia no reside en sensaciones, sino en el juicio o razonamiento sobre tales percepciones, extraídos del alma o espíritu, implicatorio de que cada sujeto dialogante pueda descubrir la esencia o naturaleza de las cosas y tras de sí asumir el saber sólido, la verdad, justicia y causa final.
De por sí, ahí radica la relevancia de la mayéutica como método filosófico porque a fin de cuentas permite el desarrollo del pensamiento crítico, ya que mediante la interrogación, contestación, afirmación y negación el sujeto cognoscente puede aprehender la esencia o naturaleza de las cosas existentes.
