La niña y el pelotero

1 La noche del 19 de mayo la niña despertó a su mami para denunciarle en presencia de su papá que ella acababa de despertar mientras este hurgaba entre su intimidad.

2. El silencio tenso fue la respuesta del agresor, sin negar ni afirmar nada, solo el silencio por respuesta a pesar de las lágrimas de la niña mirándole asustada por temor a que “como es muy fuerte” las fuera a golpear como lo había hecho una vez con su mamá.

3. La madre venció el estupor, con la rabia contenida le explicó la tardanza y esperó a que los profesionales y las fiscales evaluaran la niña y le recomendaran en qué momento actuar.

4. Ella esperó con desespero, pero esperó; impaciente, pero esperó; resistió con estoicismo y por proteger su niña esperó, a pesar de los reclamos de su hija: “Pero mami, entonces yo te dije lo que papi me hizo y tú no vas a hacer nada”, es que ella no entendía por qué había que esperar hasta que las autoridades investigaran para confirmar la denuncia de que un hombre famoso, poderoso, de perfil taimado... agredió sexualmente a su bebé de apenas once años.

5. La madre también tuvo que resistir la incomprensión de su niña que ya casi le acusaba de indiferencia al no presionar por la acción judicial contra el padre agresor, ese hombre ausente que solo aparecía de cuando en vez para perturbar su paz, la de su mami, su nana, sus perritos y el gatito, que son el universo para ella.

6. Ella es brillante, obediente, bien formada, su mundo es la música, el canto con los dotes naturales de soprano alto que ejecuta en inglés porque es políglota, su escuela y sus juguetes porque aún vivía su niñez hasta que su padre ofendió su dignidad, agredió su candidez, le tocó su pubertad.

7. Es tan cruel que ahora manda a ofender su mami, decirle a ella mentirosa, manipuladora, porque ignora su inteligencia debido a que nunca estuvo ahí cuando ella lo invitaba a su cumpleaños, una presentación artística en la escuela o para que conociera sus perritos.

8. Es tan pobre que lo único que dice tener son cosas, bienes y nada más, solo un gran vacío existencial explicaría el mal comportamiento de tocar la intimidad de su niña mientras esta dormía, para pretender ahora la impunidad sin merecerla y el perdón sin pedirlo.

9. La decisión final de los jueces fue creer la verdad dicha por la niña ante la jueza, vista y oída en audiencia hetsell por su padre, su abogado y la fiscal, dispusieron lo que toca.

10. El juez lo ha dicho ¡La niña no mintió!

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