Hay división en la Iglesia católica por temas como la homosexualidad, el aborto, el papel y participación de la mujer en la estructura clerical y la forma en que se relaciona con la sociedad, en sentido general.
Las intenciones de imponer la agenda de la iglesia desde afuera unido al comportamiento criminal de muchos de sus representantes a nivel mundial, han afectado la imagen de la iglesia católica. Un hecho que nadie discute.
Sin embargo, acciones como la de no encubrir comportamientos criminales ante Dios y la ley terrenal de muchos de sus representantes y su actitud de apertura a través de la sinodalidad, están generando un impacto positivo que se ha traducido en un crecimiento en la feligresía de la iglesia, según las estadísticas difundidas por el Vaticano.
El papa León XIV explica con claridad los temas de la iglesia y orienta a sus integrantes sobre su papel y misión en una entrevista que fue publicada en un libro por la periodista Elise Allen.
“Yo haría una distinción entre la voz de la Santa Sede que aboga por la paz y un papel como mediador, que creo que es muy diferente y no es tan realista como el primero. No veo que mi papel principal sea el de tratar de ser el solucionador de los problemas del mundo”, dijo.
La iglesia católica dominicana empieza a sentir el impacto de la visión del papa León XIV sobre el papel de la iglesia. La nueva arquidiócesis Stella Maris, en el municipio de mayor población del país, Santo Domingo Este que estará liderada por Manuel Ruiz, un obispo con trayectoria, que no manda un mensaje confuso sobre los valores que defiende la iglesia, son parte del cambio que ya se ejecuta en el país.
Igualmente, cuando aún falta un año para que el arzobispo de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, cumpla la edad de retiro, fue designado Monseñor Carlos Tomás Morel como obispo coadjutor de Santo Domingo.
El nuevo obispo, de 57 años, podría dar a la iglesia la voz que la sociedad siente que le hace falta y como dice el Papa León, sin pretender resolver los problemas del mundo, la iglesia dominicana no debe seguir ciega, sorda y muda ante los males sociales. Ese es y ha sido un papel de la iglesia.
