El PRM ha desarrollado una narrativa que repiten todos sus dirigentes y colaboradores, se concentrará en hacer un buen gobierno porque será su principal carta ante el electorado para retener el poder. Con ese argumento, los funcionarios que tienen proyectos presidenciales se han mantenido en sus cargos y afirman que llegado el momento saldrán del tren gubernamental para dedicarse en cuerpo y alma a conquistar la candidatura del PRM.
Pero, ¿es suficiente un buen gobierno para un partido mantenerse en el poder? La respuesta a la pregunta es que para un gobierno que genere descontento social es imposible que su partido gane las elecciones. El ejemplo que mejor respalda esa afirmación ocurrió en 2004, con la crisis económica del gobierno de Hipólito Mejía que sacó al PRD del poder.
Sin embargo, aunque es un componente esencial, determinante, pero no es lo único y para muestra dos botones. Para muchos opinadores, de los cinco gobiernos que hizo el PLD, el mejor fue el periodo 1996-2000. Sin embargo esa organización perdió las elecciones congresuales y municipales de 1998 y luego las presidenciales, en 2000.
El segundo ejemplo, para muchos Danilo Medina ha hecho los mejores gobiernos de la historia reciente, a pesar de eso, el PLD perdió las elecciones en 2020.
Además del buen gobierno, una organización en el poder necesita entender y construir una filosofía partido-gobierno-sociedad. También, requiere entender que con cualquier candidato no se gana. El PRM, además de concentrarse en el buen gobierno, debería empezar a trabajar para identificar con quién podría retener el poder.
La historia política del país enseña con claridad cuál es el tipo de dirigente que prefiere la población para la Presidencia de la República y también cuáles perfiles no garantizan éxito electoral.
Los precandidatos también deberían tenerle menos amor al presupuesto público y más ambición de poder porque nadie ha construido un proyecto presidencial exitoso desde un cargo público.
