Los Tres Reyes Magos

Los llamados Reyes Magos aparecen en el Evangelio según San Mateo (2,1-12) que no indica que fueran reyes y ni siquiera que fueran 3. Los describe como “magos” que se refiere a sabios astrónomos que venían de oriente, que observaban el cielo buscando señales divinas. La tradición cristiana, con el tiempo, les puso nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, dándoles un carácter de reconocer a Jesús por la humanidad entera. Entre los siglos V y VI comenzaron a aparecer los nombres en textos y relatos populares especialmente en Siria, Grecia y más tarde en Europa que probablemente no coincidían los tres pero al final se fijaron como: Melchor, anciano europeo. Gaspar, joven asiático y Baltasar, adulto africano, por ello negro, que representa las 3 edades del ser humano y los 3 continentes conocidos entonces, Europa, Asia y África, dándoles identidad representativa. En la noche del 5 de enero “vienen” los Santos Reyes y el día 6 los niños disfrutan de los regalos que estos traen en sus camellos. La Constelación de Orión, con tres estrellas alineadas se asocia con los Reyes Magos y de niños nos ponían a identificarlas en el cielo: Alnitak, Alnilan y Mintaka tres astros brillantes y alineados que parecían ‘caminar’ de este a oeste con los que se crearon relatos simbólicos que llenaron nuestro imaginario infantil. Los supuestos restos de los adoradores de Jesús se conservan en la Catedral de Colonia en Alemania, que estuvieron primero en Constantinopla, luego en Milán y el emperador Barbarroja los donó a esa Catedral en 1164. La tradición de Reyes Magos fue traída a América por los españoles que llegaron a partir del 1492 y fue evolucionando como un puente entre el oriente religioso y la magia de los juguetes en tiempos modernos, añadiéndole detalles propios. La Alcaldía del Distrito ha mantenido por muchos años la cabalgata de los Reyes Magos. En los años 60 Monseñor Eliseo Pérez Sánchez, quien fue Triunviro y Capellán de los Bomberos del Distrito Nacional, organizador de esos desfiles, tuvo la “brillante” idea de incluir el camello de zoológico, animal no domesticado que haciendo galas de sus actitudes naturales, escupió y mordió a más de uno y no hubo quien pudiera montarlo. En el Cibao “ponía” el Niño Jesús la noche del 24 de diciembre mientras que en el resto del país ponían los Reyes enero. Ya a partir de los 80 aparece “santicló”, que entra por chimeneas que no existen más que algunas, en Constanza y Jarabacoa, usando un traje del Polo Norte en un ambiente tropical y que anda sobre un trineo tirado por Renos que aquí no conocemos ni por imágenes. La magia de los Reyes les permite hacerse pequeñitos y deslizarse por debajo de las puertas, entrado en absoluto silencio a dejar los juguetes y a darle la yerba que dejábamos para los camellos, beberse el ron que le habíamos puesto y fumarse los cigarrillos, costumbre de la época.

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