Mano dura con el crimen o perecemos

Es innegable que el país ha crecido marcadamente en los últimos años conforme a las cifras oficiales y de los organismos internacionales, pero lo es también que en esa misma medida se ha abierto campo el crimen organizado, la delincuencia común y una inmigración irregular incontrolable, cuyos efectos se sienten con todo el peso de la maldad.

Salir a las calles es riesgo total, el tránsito controlado por desaprensivos y delincuentes del volante que no permiten que la gente de trabajo y compromiso cumplan como Dios manda sus obligaciones laborales y sociales, porque en cualquier momento es víctima de un asalto, un atraco, chantaje o un accidente provocado por la imprudencia con fines ulteriores.

Los chinos se extienden como lila en los ríos y sargazo en la mar, mientras los haitianos apostados en zonas boscosas, en el nacimiento de los ríos, en los barrios más carenciados, puentes, calles y avenidas, arrabalizando todo, pisoteando lo que hacemos con esfuerzo. Como es el caso del estadio Félix Sánchez en un partido de fútbol, para imponerse a las buenas o a las malas.

Por la irresponsabilidad, desidia y negligencia de muchos dominicanos insensibles, controlan la entrada a las viviendas, las puertas en colegios donde quedan en sus manos niños inocentes, son mayoría en los deliverys, incluyendo a menores sin identificación ni licencia, llevando los alimentos a la puerta de las casas y, muchas veces a los mismos hogares, manipulados por ellos.

En el Gran Santo Domingo y los pueblos de interior son dueños de la noche, manejan fincas y lo que allí se produce, les rentan viviendas sin identificación, porque pagan más, sin compasión de los vecinos cercanos ni de las autoridades.

En una nación donde la preocupación mayor es la despreocupación, ¿qué podemos esperar?, si todo el criminal controlado en países de la región y de aquí, encuentran siempre el escenario perfecto para cometer sus desmanes, sobre todo, con una justicia que solo castiga a quien roba una gallina o un guineo.

Si la mano dura oficial y de la justicia no puede, entonces debe primar la voluntad ciudadana, la expresión de pueblo y el sentido patriótico, porque nos están llevando la patria, el honor y la honra, mientras los chantajistas pescan en río revuelto. Luego no lloremos como niños.

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