Amenudo nos aconsejan y recomiendan que debemos ser conformes con aquello que tenemos. Es una especie de aceptar nuestra realidad, además, en cierto modo es una manera de demostrar nuestro agradecimiento con la vida y con todo aquello que esta nos ofrece, muchas veces, sin siquiera merecerlo.
Es también una forma de vivir, disfrutar y agotar cada etapa de nuestra existencia, ya que mirando constantemente hacia lo que se desea, es muy probable descuidar y dejar pasar de manera inútil nuestro presente, con todo y con todos los que forman parte de él.
Es importante ser conformes y agradecidos con el presente que, con esfuerzo, hemos logrado construir, ya que es la mejor manera de prepararse para todas las cosas por venir a nuestras vidas. Dar gracias y disfrutar el hoy y ahora nos ayuda a sentir felicidad y vivir con tranquilidad, aun en medio de grandes adversidades.
Pero, ser conformes con la vida y todo lo que nos rodea, para nada tiene que ver con ser conformistas.
Para empezar, desde mi óptica, quien es conforme es agradecido, sabe valorar a las personas a su alrededor y todo lo que ha logrado, aún cuando está completamente seguro de que podría estar mejor y de que puede llegar más lejos. El conformista, en cambio, se adapta a normas y reglas con las cuáles ni siquiera está de acuerdo, solo por no contradecir. Además de demostrar que para él no es necesario esforzarse más de lo que ya se ha esforzado y lo peor, está convencido de haber alcanzado el máximo de su potencial, sumado al convencimiento de que eso es justo lo que merece.
A menudo maldice su “suerte”, pero nada hace para mejorarla. Teme intentar, pues no ve otro camino que el del fracaso. Para estas personas es mejor quedarse inmóviles, callados, imperceptibles, antes que intentar. Les gana la pereza, la apatía, el cansancio. Prefieren ser llevados cómodamente por la corriente a por un rumbo peligroso y desconocido, antes de hacer el esfuerzo de mover de forma vigorosa sus brazos y nadar en contra, buscando su propio destino y lograr así cambiar su “suerte”.
Es bueno conocer la diferencia entre el conformista y aquel que es conforme con su realidad, el primero no hará nada por cambiar una realidad adversa y desfavorable, mientras que el segundo, aun en armonía con su presente, siempre luchará por mejorar y jamás aceptará nada con lo que no esté de acuerdo, solo por no llevar la contraria.
El presente es todo lo que ahora forma parte de nuestra vida y debemos aceptarlo, pero sin dejar de luchar por un mejor futuro.
