Convivencia armoniosa

Somos, unos más que otros, celosos guardianes de nuestra intimidad, de esas cosas que entendemos son solo de nuestra incumbencia y en la que nadie debe, ni puede opinar.

Nos sentimos dueños absolutos de nuestro espacio, nuestras vidas y nuestras decisiones.

Las opiniones, sobre todo aquellas que no nos favorecen o que se oponen a nuestros propósitos, salen sobrando.

No aceptamos que nadie nos diga qué hacer o qué no hacer. Si alguien critica o cuestiona alguna de nuestras acciones o decisiones, nos enojamos tanto y nuestra reacción se tornará tan violenta que aquel que, quizás, solo quiso hacernos ver las consecuencias de nuestros actos, al final terminarán por alejarse para siempre.

En su mayoría, las personas comparten solo aquello que desean, lo que callan y ocultan es más del 80 por ciento. Aunque a veces, confían sus más íntimos secretos, precisamente a quien no deben.

Cuando se trata de nuestros asuntos, no aceptamos la ingerencia de nadie. Cuando estamos en medio de algún proyecto, le prohibimos de manera terminante a quienes nos rodean que comenten de nuestros asuntos con nadie más.

Pero cuando se trata del proyecto o el problema de otros, no solo nos metemos sin que nos llamen, hacemos todo lo posible por enterarnos de todos los detalles. Damos nuestra opinión sin que nos la pidan. Creemos que nos asiste el derecho de corregir y cuestionar lo que otros hacen.

No hablamos de nuestros proyectos, pero a toda costa queremos información sobre los planes y realización de los demás.

Entramos y salimos de la vida de los otros cuando queremos y como queremos.

Criticamos las cosas que hacen los demás, aunque antes nos hayamos equivocado frente a la misma situación.

Justificamos nuestras equivocaciones, pero condenamos las de alguien más.

Exigimos respeto y discreción, pero no respetamos la privacidad de quienes nos rodean. Nos olvidamos de que la regla para una convivencia pacífica es el respeto a los demás.

En el momento mismo en que entendamos que los demás tienen nuestros mismos derechos, comenzaremos a disfrutar de una convivencia más armoniosa.

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