Sin dejar de confiar

Tener fe y confianza hace todo más fácil. Confiar nos reviste de optimismo, nos da fortaleza y nos hace sentir que nada es imposible. Tener confianza en uno mismo, representa la mitad del camino al éxito.

Cuando confiamos en nuestras habilidades y talentos, no tenemos miedo a intentar, no conocemos límites, no paramos, ni para descansar.

Vamos siempre hacia adelante, completamente convencidos de alcanzar lo que salimos a buscar.

La fe, no solo que hace referencia la iglesia, sino aquella que nos hace fuertes y decididos, que nos empuja a luchar cada día, que nos repite sin cesar lo capaces que somos, lo fuertes y valiosos. Esa fe que nos lleva a confiar en nuestros sueños y en la posibilidad de lograr todo cuanto nos proponemos.

Confiar es la mejor herramienta para construir tanto el presente como el futuro. Pero más que confiar y creer en los demás, es primordial creer y confiar en nosotros mismos. Tener fe en lo que somos y en lo que sabemos que podemos lograr, será el mejor y mayor apoyo durante nuestro trayecto por este viaje llamado vida.

Es imposible vivir desconfiando de todo y de todos. Es muy difícil la vida cuando se duda de todo. A veces, somos desconfiados tratando de no ser sorprendidos por los demás, por temor a creer y que al final nos mientan y nos engañen.

Para muchos, la desconfianza se ha convertido en una armadura para protegerse de engaños y traiciones.

En unas ocasiones funciona, en otras solamente nos impide disfrutar algo maravilloso.

Por creer en aquello de “piensa mal y acertarás” terminamos perdiendo el amor más sincero, el más cierto, el irrepetible.

No está mal proteger nuestros sentimientos, cuidar nuestro corazón, salvaguardar nuestras vidas de sufrimiento y dolor, pero no hay que exagerar. Lo mejor es dar siempre lo mejor, nunca defraudar la fe y la confianza que otros ponen en nosotros. No traicionar a quien nos ama. Así nos sentiremos libres, tranquilos, sin sentir una constante amenaza de que vamos a sufrir. Si los demás mienten, engañan y traicionan ese es muy su problema y al final, siempre perderán más.

Sin olvidar el valor de todo ser humano, sin dejar de cuidar y proteger nuestros sentimientos, es bueno aprender a vivir sin miedo a confiar y creer en los demás, pero en especial confiar y creer en nosotros mismos.

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