Las personas suelen dejar algunas cosas para hacerlas solo en una ocasión especial.
Muchas veces, esperando que llegue ese momento, pasan años y nunca sucede.
Algunos esperan un aniversario para expresar sus sentimientos o externar sus buenos deseos.
En otras ocasiones, las personas solo expresan sus afectos a los demás si estos se encuentran atravesado una situación difícil o padece la infinita tristeza de la pérdida de un ser querido.
Siempre esperan una ocasión especifica para hacer o decir y así dejan pasar los mejores momentos y pierden las oportunidades que no regresarán.
La gente parece ignorar que todos los días son especiales, únicos y diferentes.
Ni siquiera nosotros somos los mismos siempre. Cada día suceden cosas que nos hacen cambiar de actitud o simplemente nos van transformando hasta que poco a poco nos convertimos en otros, a veces conservando la esencia que nos distingue y nos diferencia de los demás y muchas otras veces, pasamos por situaciones tan dolorosas y difíciles que el cambio es total y permanente.
Tenemos muchas maneras de aprender, unas más difíciles que otras, unas más dolorosas, pero otras pueden ser hermosas y felices.
De todas, de las que mejor aprendemos son precisamente las que mayor dolor nos causan y aunque no deberíamos esperar a sufrir para aprender una lección, pero lamentablemente es, además veces, la única manera en la que entendemos.
Más de uno tiene que sufrir una o varias pérdidas irreparables para aprender a valorar a sus seres queridos, para decirles “te amo” sin tener que esperar por una ocasión especial, ni solamente movidos por el temor de un día perderlos sin haberles dicho lo mucho que los amaban y tener que pasar el resto de la vida arrepentidos por lo que nunca hicieron, esperando un momento, una fecha o un lugar especifico.
Cualquier día, en persona o simplemente a través de una llamada, es el momento especial para decirle a los nuestros lo importantes que son para nosotros, lo difícil que sería dejar de contar con ellos en nuestras vidas, la infinita tristeza que sería perder su cariño.
Todos los días, todo el día es esa ocasión especial para hacer por nosotros y por aquellos que amamos todo cuanto nos sea posible. No hay tiempo que perder ni nada que esperar para decirles a nuestros seres queridos cuanto los amamos y lo orgullosos que estamos de ellos.
