De todas las tareas que una persona debe efectuar, sin ninguna duda, una de las más complicadas es comenzar de nuevo, en lo que sea.
Si se trata de un proyecto, en el cual se ha invertido tiempo, esfuerzo y dedicación, pero cuyas vías no han sido las más idóneas para lograr su realización, siempre se tratará de buscar la forma de retomarlo y para hacerlo es necesario reanudar desde cero, con nuevas estrategias y un cambio total de accionar.
Lo mismo sucede con esas cosas pequeñas de la cotidianidad, con las trivialidades de cada día. A veces solo es la manera de comenzar un nuevo día o la forma de terminar cada jornada.
Existen situaciones más importantes y complejas. Situaciones que suponen un reinicio aun más significativo. Uno que supone una reinvención completa.
Es cuando tenemos que hacer cambios desde adentro y comenzar a reflejarlos hacia el exterior, colocarlos a la vista de los demás y exponernos a ser juzgados y cuestionados.
Tener que cambiarlo todo en nuestro entorno, por decisión propia o por la imposición de las circunstancias, no es motivo para hundirse en la derrota, al contrario, es una extraordinaria oportunidad de crecer y demostrar de lo que somos capaces, de nuestra resiliencia, tenacidad y determinación.
La vida nos va llevando de la mano por un rato, pero de buenas a primeras, un día cualquiera, le da por soltarnos.
Es cuando de forma errónea creemos y hasta sentimos que estamos solos, pero en verdad es la oportunidad de reencontrarnos con nosotros mismos, es una invaluable oportunidad para escuchar nuestra voz interna, reflexionar y enmendar los errores que no nos han permitido alcanzar lo que nos hemos propuesto.
Contar con otros a nuestro lado, junto a nosotros, para escucharnos y hacernos retomar el rumbo, es muy bueno, pero también, es bueno ese tiempo de comunión con nuestra alma, escuchando nuestros pensamientos, en silencio, sin miedo a enfrentar nuestras equivocaciones.
Solo cuando tenemos claro aquello en lo que hemos fallado y reconocemos que nos hemos equivocado, estamos listos para corregir y reiniciar.
No es un trabajo fácil, pero al final sabremos que fue siempre la mejor manera de retomar las cosas verdaderamente importantes.
Después de la primera vez, ya no será tan difícil y estaremos listos para empezar mil veces más si fuera necesario.
