Periodismo, redacción y las pifias (2)

En República Dominicana, ¿se ejerce un periodismo efectivo, con limpia redacción y, además, trabajado en base a las auténticas normativas, sin violentar elementales reglas gramaticales?

Ofrecer una respuesta clara, acorde con lo que manda la academia, posiblemente no satisfaga a los más enfurruñados periodistas.

Al decidirme a escribir estos trabajos -los cuales complementan la anterior serie de cinco entregas- lo hago como contribución en favor del mejor ejercicio del periodismo local. ¡Y que nadie piense que me considero un maestro del periodismo!

De ninguna manera. Solo pretendo ser -si mi capacidad me lo permite- un vigilante del buen escribir.

Como históricamente lo han planteado los más capacitados académicos, docentes en las escuelas de periodismo; este oficio hay que ejercerlo -siempre- con total eficiencia, limpidez, ética y sobre todo, respetando todas las normativas que marcan la redacción.

Quienes no cumplan con esos parámetros, no deben ser considerados como periodistas.

Aquí ratifico lo que he expuesto en artículos y en algunos de mis libros: El periodismo no solo es para informar, educar y concienciar a los consumidores de noticias.

El periodismo -subrayo- también

tiene el importante rol de ser un ente público en favor de la democracia y de la credibilidad. Credibilidad que debe llegar a todos los segmentos de la sociedad.

Si el periodismo no tiene credibilidad, entonces sus trabajadores no cumplen con el sagrado deber de informar bien, ¡que es la primera misión del ejercicio periodístico!

“Cada día sabemos más y entendemos menos”. Es una breve frase que dejó para la posteridad el científico y prohombre de origen alemán Albert Einstein. ¿Qué moraleja podríamos sacar de ese pensamiento?

A veces en el periodismo se emiten opiniones que aparentan ser correctas e incluso encuentran eco de “pura creencia”, pero (en la práctica), los resultados no son los deseados.

Con el discurrir del tiempo -¡tan inexorable que es el tiempo!- de los periódicos han desaparecido los correctores de prueba y de estilo.

Esta terrible realidad es lo que permite que se “cuelen” errores (pifias) en la prensa escrita. Lo mismo ocurre en los llamados diarios digitales.

No es que los periodistas o reporteros -en su gran mayoría- no conozcan las elementales reglas gramaticales.

La rapidez con la que tienen que redactar ocasiona la aparición de faltas ortográficas y otras fallas. En la prensa nacional hay que evitar el “filtro” de errores gramaticales garrafales.

Errores como los que citaré en la próxima entrega.

Mantente informado!

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias más importantes de la actualidad.