¡Acéptalo y supérate!

Hasta que no te amas por completo, mientras aborreces ciertas partes de ti, no podrás ser pleno ni curar, aceptar y validar lo que no te hace feliz. Vivir contigo mismo todos los días implica convivir sabiamente con tus opuestos internos. John Gardner dijo una vez que “la lástima por uno mismo es uno de los narcóticos no farmacéuticos más destructivos.” Dijo también “es adictiva, da placer a corto plazo, pero separa a su víctima de la realidad”… El punto aquí es que para vivir una transformación real hay que aceptar lo que somos y trabajar en lo que queremos o debemos llegar a ser. De modo que, no dejar este mundo tal y como lo encontramos requiere de “ser a todas luces” como una rosa floreciendo continuamente hasta deslumbrar. ¡Acéptalo y supérate!

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