Se ha llegado a la conclusión, luego de muchos estudios sociales, de que “el ser humano prefiere estar equivocado dentro de un grupo que tener la razón estando solo”. Y quiero conectar esta realidad con Apocalipsis 21:8 que dice “…pero los cobardes e incrédulos no heredarán el reino de Dios”. Es muy difícil aceptar la verdad como estilo de vida si no estamos dispuestos a ir contra la mentira tradicional, colectiva, viral y aceptada como verdad legítima. Por tanto, identidad y fe son las herramientas indiscutibles del “gran escape”. Para algunos la libertad que da la verdad puede costar un alto precio, para otros todo, pero el más alto a pagar por seguir siendo iguales es no llegar a tomar parte en el reino de Dios.
Bíblicamente hablando, el peligro de pensar como todos es dudar de Dios.
