En octubre 31 del 2000, el piloto Jean O’Neil salió del aeropuerto de Escocia, cuando repentinamente pierde la vista a los 40 minutos de vuelo, a 1600 pies de altura. Estaba solo cuando sufrió apoplejía en pleno vuelo hacia Inglaterra. O’Neil Informa enseguida a la torre de control quienes le asistieron diligentemente para lograr el aterrizaje a pesar de tener todas las posibilidades en contra. Asistido por el Coronel Gerard descendió y se elevó 7 veces sin conseguir aterrizar, tenía visibilidad cero pero la certeza de llegar seguro porque Gerard le “garantizó” que lo lograrían juntos. Finalmente, ocurrió en un aterrizaje cuasi perfecto en el octavo intento. Aleluya! Hay pruebas que no avisan, pero nada sorprende a Dios, entonces créele, obedécele, él garantiza lo imposible! Una victoria total no se logra con una obediencia a medias.
