¡Dulce compañía!

Hay soledad para notar la ausencia de otros, para comprender nuestras debilidades, para descubrir nuestro potencial, también hay soledad para aprender a amarnos y para demostrar amor a otros, y ni hablar de esa soledad curativa del alma y del espíritu, que nos limpia de angustias, hastío, cansancio y nos libera de la insensatez; todas son sin duda esa soledad acompañada por quien no te deja, no dormita ni duerme, no te quita los ojos de encima... De ahí que tu protector diseñó esa soledad para abrazar su presencia, allí el sentido de vivir cambia nuestro existir. Revisa que tú soledad no sea producto de circunstancias, tu carácter u otra condición, soledad no siempre es ausencia, es propósito divino de un Padre que te anhela y quiere cambiar tu destino.

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