Vivimos en una aldea global donde las sociedades están plagadas de simuladores y manipuladores. Es por ello que constituirse en un libre pensador se convierte en un peligro para ellos, y si no te dejas, ¡uy! eres todo lo malo que piensen, digan o promuevan… Ante esto, se cauto, porque te excluirán y criticarán cuando no te dejes manipular”. 1 Pedro 4:4 lo denuncia: «A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan…». Sin embargo, el Espíritu Santo nos guía a toda verdad, además, nos llena de poder, amor y dominio propio para contrarrestar todo temor que generen quienes luzcan intimidantes ante tu firmeza. Pero no pases esto por alto, que fuiste elegido para ser un guardián de la verdad, pero el mismo Dios es tu guardador. l
