La influencia como la presión del entorno ejercen un poder no calculado, justificarlo no es sabio, reconocerlo sería una forma de progreso. Piensa, si vas a una carnicería saldrás con un olor peculiar aunque no compres nada, ni hablar si entras a una sala con fumadores aunque no fumes, pero si entras a una perfumería, aunque no lleves uno, saldrás oliendo rico. Y este es el punto, a lo que te expones al final se impone, sencillamente porque tu presencia lo valida! Esas conversaciones quejumbrosas, ambientes irritantes, círculos mediocres, por un lado te drenan, sin que lo notes al principio, por el otro te llenan de raíces de justificación o excusas, que normalizas para encajar o sencillamente porque prefieres tolerar a confrontar. Oye, quizás debas ajustarte al momento, pero nunca te rindas ante las circunstancias. Eres lo que toleras!
