Se concluyó que pensar bien es al alma como respirar bien al cuerpo, ya que fortalece el sistema inmune, previene la hipertensión arterial, mejora la calidad del sueño, la digestión y facilita la retención de información. Algunos científicos afirman incluso, que un pensamiento negativo libera químicos que permanecen en tu cerebro unas 24 horas, mientras que en uno positivo solamente unas 8 horas. Esto es química pura, indicando que necesitamos un mínimo de 3 pensamientos positivos para contrarrestar los efectos de uno negativo. Entonces “pensar bien” es bienestar y sabiduría. Pablo enfatizó: “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.” Cualquiera piensa mal, pero solo gente intencional piensa bien.
