Las expropiaciones realizadas en Venezuela bajo los gobiernos de Chávez y Maduro afectaron a más de 30 empresas estadounidenses, entre ellas ExxonMobil, ConocoPhillips y General Motors. Como no lograron de compensación justa, se generaron litigios internacionales por miles de millones de dólares.
De ahí que Trump habla de “robo” y reclame la devolución de tierras y activos confiscados. El asunto revela una tensión entre soberanía nacional y respeto a la propiedad privada. Mientras Caracas defiende las expropiaciones como política soberana, Washington las denuncia como violación de derechos, argumento que también se suma al narcotráfico para legitimar el operativo militar en el caribe.
