Interés estratégico

Donald Trump puede confrontar a China y, también, sentarse a negociar Esa contradicción demuestra que las grandes potencias compiten, pero también negocian. Lección para América Latina, las relaciones internacionales no funcionan solamente con discursos de confrontación. Detrás de cada amenaza existe una negociación posible y detrás de cada acuerdo, un interés estratégico. Mientras Washington considera a China su principal competidor, Trump busca acuerdos. En paralelo, fortalece vínculos con gobiernos latinoamericanos que siguen su línea. El país debe observar ese tablero, porque nuestra región vuelve a ocupar un espacio importante en la competencia entre Washington y Beijing.

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