Una mirada a la industria dominicana

El pasado jueves recibí la invitación de la Escuela de Economía de la UASD para dictar una conferencia sobre el desarrollo histórico de la industria dominicana y proyectar el documental “La industria en RD (1962-2022)” a estudiantes y profesores de esa academia, un trabajo cinematográfico que realizamos bajo la sombrilla de la Ley de Cine con el patrocinio de la AIRD, donde se muestra con cifras y testimonios, el gran aporte de la industria al crecimiento y desarrollo de la nación.

El evento recibió un gran apoyo. Más de doscientos personas asistieron y escucharon con atención la conferencia y disfrutaron del documental. Las palabras de presentación estuvieron a cargo del decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Antonio Ciriaco, y del director de la Escuela de Economía, Nicolás Jiménez. El ex rector de la UASD y destacado economista, Edylberto Cabral, hizo un brillante comentario sobre el papel de la industria en el desarrollo de nuestro país y valoró favorablemente el documental y la conferencia.

Para mí fue muy gratificante retornar a la facultad de economía para presentar un trabajo de investigación, porque soy un orgulloso egresado de esa facultad, un hijo agradecido y un firme defensor de la UASD. En ese edificio y en el paraninfo, viví momentos inolvidables como estudiante y como dirigente estudiantil, y en las aulas y los pasillos de esa facultad me formé como profesional.

Al iniciar mis palabras, di las gracias a Jesús, mi Señor y Salvador, que me ha sabido guiar en todo momento para que lo aprendido en esas aulas universitarias pueda servir de puente de bendición para muchos otros, y por permitirme brindar mi experiencia a la nueva generación de estudiantes.

Durante mi intervención expresé que la actividad industrial durante las seis décadas comprendidas entre 1962 y 2022, ha jugado un papel estelar en el desarrollo económico y social del pais. El devenir histórico de la industria es un cúmulo de luchas, obstáculos y retos, pero también de coraje, éxitos, negociaciones, sinsabores y muchas satisfacciones por los logros obtenidos.

Para demostrar esa afirmación ofrecimos las siguientes cifras: Solo en el 2022, más del 25 % de las ventas registradas por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), fueron realizadas por el sector industrial, que alcanzó un monto de 1 billón 650 mil millones de pesos; el sector industrial aportó más de 360 mil empleos directos según la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) y pagó más de 200 mil millones de pesos en impuestos al fisco. Esos datos son una confirmación de que la industria ha sido parte esencial del motor de desarrollo de nuestra nación.

Durante la conferencia, afirmé que los orígenes de nuestra industria se remontan a la época de la dictadura de Trujillo, pero en ese momento no se permitió el desarrollo de un sector empresarial en tanto clase social propiamente dicho, pues el dictador emergió y se mantuvo como ley, batuta y constitución de todos los aspectos de la economía dominicana. La gran expansión de la industria y el surgimiento de esa clase social burguesa industrial se inició en 1962 y se ha desarrollado durante los últimos sesenta años de vida democrática de la nación dominicana.

Destaqué el papel que jugó la industria en los complicados momentos de la pandemia del Covid-19, cuando el país atravesó por una gran incertidumbre. En esas circunstancias, el sector industrial respondió con firmeza. En medio de esa pandemia que tenía a todos atemorizados, la industria y sus colaboradores respondieron con eficacia y con responsabilidad. La industria no se paró. Y no podía hacerlo porque las consecuencias hubiesen sido terribles. La industria dominicana trabajó con eficacia, adecuada a la nueva realidad de esa pandemia y las serias limitaciones que implicaba un mundo cerrado económicamente y lleno de temor.

Después de ponderar los aportes de la industria en el período investigado, finalice mis palabras de la forma siguiente: “En estas seis décadas , el sector industrial dominicano ha asumido con eficacia su papel.

Sus líderes han tenido visión y decisión. La industria ha realizado grandes inversiones. Ha creado muchos empleos. Ha generado muchas riquezas y se ha convertido en uno de los soportes principales del crecimiento de la nación dominicana”.

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