Emocionalmente hablando podemos pecar de vivir demasiado en uno de estos tres tiempos. Mucho presente causa estrés. Demasiado pasado causa depresión. Mientras que la preocupación constante por el futuro suele generarnos ansiedad.
Veo tanta gente que no se da cuenta de que no puede cambiar lo que ya es, mucho menos lo que ya pasó. Influir y crear el futuro sí es posible, pero hay que tomar acciones, no solo pensar en cosas que quizá nunca sucederán.
No me concentraré en el pasado, creo que todos sabemos que debemos sacarnos de la cabeza lo que pudo ser, porque nunca lo será. Personas que viven analizando las posibilidades que tuvieron o las que no aprovecharon se quedan allá. No se dan cuenta, solo los que están a su lado notan que sus conversaciones con frecuencia llevan a ese tiempo que ya no pueden cambiar. Lo sugerible siempre es que busquen ayuda profesional.
Los estresados suelen cargarse de demasiado presente. La realidad es que tampoco lo podrán cambiar. Al no pensar en cómo llegaron ahí, se les hace difícil que su futuro no sea un nuevo exceso de presente. Lo que es no lo podemos cambiar, ya es. Sí podemos lograr un futuro diferente… si hacemos algo diferente.
Otros viven con ansiedad. Piensan diferentes cosas negativas que pueden pasar. La mayoría de ellas no pueden ser influenciadas. La pregunta es si podré seguir adelante si pasan. Y si no puedo, no seguiré. Si alguien hará un viaje, piensan que algo puede pasar. No puede influenciar que el viaje se haga, por lo que solo le queda desear que todo salga bien. Las probabilidades de morir en un avión son de 0.1%. ¿Debería preocuparme?
¿Te puedes dar cuenta a través de tus pensamientos y las expresiones que usas si algún tiempo te está preocupando? Una vez lo identifiques puedes actuar en consecuencia. Lo ideal es disfrutar lo que es mientras construyo lo que viene. Ser el ingeniero de mi próximo presente es mi gran ventaja.
