Hasta septiembre de 2025, en esa excavación se han extraído 216,862 libras de la piedra, una cifra que apunta a cerrar el año sobre las 350 mil libras, según Energía y Minas
En lo profundo de la loma Las Filipinas, en la provincia Barahona, un total de 778 mineros se adentran por turnos en túneles estrechos y húmedos, guiados únicamente por la esperanza de encontrar fragmentos de una de las piedras más singulares del mundo: el larimar, una gema que solo se produce en la República Dominicana y que ha conquistado mercados internacionales.
En los últimos años las condiciones han mejorado ligeramente. Los trabajadores aseguran que aunque queda mucho por hacer, se han hecho esfuerzos para dignificar la labor de quienes arriesgan su vida al extraer la piedra semipreciosa del yacimiento. La mayoría de los mineros proviene de las comunidades cercanas a la zona, familias enteras que han heredado la tradición de trabajar en la montaña como único medio para sostenerse.
El director general de Minería, Rolando Muñoz, afirmó que desde el Ministerio de Energía y Minas y la institución que dirige se han realizado esfuerzos sostenidos para mejorar las condiciones laborales de los mineros que trabajan en la mina de larimar.
Muñoz explicó que, años atrás, en la mina se registraban alrededor de cuatro accidentes fatales por año, una cifra que ha logrado disminuir gracias a las medidas de seguridad implementadas. “Hoy solo se está reportando un solo accidente fatal al año”, señaló.
El funcionario precisó que este año se ha registrado una fatalidad, mientras que el año pasado no hubo incidentes, lo que, a su juicio, evidencia avances significativos en materia de prevención y seguridad en la actividad minera. Sin embargo, reconoció que aún se deben seguir fortaleciendo los protocolos para proteger la vida de los trabajadores.
La jornada de un minero de larimar
Benjamín Alejandro Terrero, de 39 años, comenzó a trabajar en la mina a los 19. Con dos décadas de experiencia bajo la montaña, conoce de primera mano la dureza del oficio. Explica que las condiciones siguen siendo “un poco forzosas”, porque todo el trabajo que realizan es manual y completamente artesanal.
Narra que ellos se enfrentan diariamente a agua, lodo, oscuridad y montañas de escombros que amenazan con derrumbarse en cualquier momento.
Para protegerse, utilizan una técnica artesanal conocida como “el cañazo”, que consiste en colocar un techo improvisado de madera o hierro dentro de los túneles para evitar que las rocas cedan sobre ellos. Esta rudimentaria estructura, aunque no garantiza seguridad total, es la única defensa con la que cuentan frente a ocasionado derrumbes.
“Llegamos a las ocho de la mañana a la mina”, relata el mineros. “Muchos no desayunamos en casa o comemos allá mismo, de la comida que venden en la zona.” A las nueve en punto comienza su jornada, un ciclo que se repite cada día sin descanso.
Explica que el trabajo arranca con la limpieza y remoción de la tierra extraída de los túneles. Luego, en los hoyos que ya están despejados, empieza el proceso más esperado: picar en la veta, la franja del terreno donde corre el larimar. Cuando la veta aún no aparece, los mineros deben abrir camino a través de un “rumbo”, una especie de corredor que van tallando poco a poco en dirección al canal donde esperan encontrar la piedra azul.
Gerson Arboleda, un hombre con alrededor de 25 años de experiencia en la mina, ha desempeñado múltiples funciones dentro del yacimiento: ha sido “piquero, cuadrero, soldador y camionero”. Según cuenta, “un día en la mina puede salpicarte con cualquier tipo de trabajo”, pues quienes laboran allí deben adaptarse a las necesidades del momento.
Arboleda, el menor de cinco hermanos mineros, afirmó que las condiciones laborales han mejorado notablemente con la implementación de nuevas medidas de seguridad por parte del Gobierno. “Ahora todo el mundo debe tener su casco protector, chaleco y todo lo que conlleva el equipo de protección personal para nuestro bien”, explicó.
“Yo me siento más incómodo fuera de la mina que dentro de ella; la costumbre hace ley, es parte de mi sistema”, resaltó.
Emmanuel Gómez, miembro de la primera brigada comunitaria preparada para actuar en situaciones de emergencia dentro de la mina de larimar, señaló que el Ministerio de Energía y Minas se ha empeñado en mejorar las condiciones laborales mediante procesos formativos dirigidos a los mineros. Destacó que, a través del Departamento de Seguridad y de la Dirección de Promoción Minera, se ha logrado que un grupo de trabajadores que antes no tenía ningún tipo de conocimiento sobre seguridad, prevención y manejo de emergencias, hoy forme parte de una unidad entrenada para brindar asistencia tanto dentro de la mina como en las comunidades cercanas.
Proyecciones para 2026 para la mina de Larimar
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, adelantó cuatro líneas estratégicas para seguir fortaleciendo el sector durante el próximo año: modelado 3D de la mina para mejorar seguridad y planificación, formalización integral del comercio bajo el respaldo de la Denominación de Origen, un estudio gemológico completo que establezca estándares internacionales, y ferias periódicas de venta directa entre mineros y artesanos para asegurar precios justos y dinamizar la economía local.
Mientras que el director general de Minería, Rolando Muñoz, informó que la actual administración trabaja en el rescate integral de la mina mediante la instalación de una unidad técnica permanente, creada por el Ministerio de Energía y Minas junto a la Dirección General de Minería.
Esta unidad, explicó, se mantiene acompañando diariamente a los obreros para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.
Muñoz anunció que a partir del próximo año se iniciará un nuevo proyecto de exploración para aumentar las reservas de larimar y garantizar mayor longevidad a la mina. “Queremos que esta piedra siga siendo por muchos años nuestra gema nacional”, afirmó.
