El especialista español en seguridad social Diego Valero, ampliamente conocido en República Dominicana por sus aportes al análisis y modernización del sistema de pensiones, recibió esta semana uno de los reconocimientos más relevantes de su carrera: el galardón “Contribución Europea a los Fondos de Pensiones”, otorgado por los IPE Pensions Awards 2025.
“El premio me sorprendió profundamente; es una de las mayores emociones profesionales que he vivido”, expresó anoche el académico y consultor, al comunicar la noticia. Aseguró que este logro también pertenece al equipo de su firma Novaster, liderado por María José Hernández, y a los referentes intelectuales que marcaron su formación, entre ellos los economistas Richard Thaler, Nick Barr, Shlomo Benartzi, Meir Statman y Carmelo Mesa-Lago.
El reconocimiento llega en un momento en que sus ideas influyen con fuerza en América Latina y el Caribe, región donde ha participado en comisiones parlamentarias, asesorías técnicas y reformas previsionales. Y en República Dominicana, en particular, su nombre se ha vinculado por más de dos décadas al debate sobre los pilares fundamentales del sistema pensional y a la búsqueda de mayor equidad, sostenibilidad y suficiencia de las prestaciones.

Una presencia constante en el debate dominicano
Diego Valero no es un visitante ocasional del país. Lo conoce bastante, y no esconde la alegría que le produce pisar tierra quisqueyana, siempre que su agenda y múltiples ocupaciones le permiten. Ha sido invitado repetidas veces por instituciones públicas, organismos multilaterales y espacios académicos, y ha sido entrevistado en varias ocasiones por el periódico elCaribe, donde se le considera “de la casa”. Su relación con República Dominicana incluye experiencias directas: fue CEO de AFP Camino (2002-2004), conoce por dentro la operativa local y ha contribuido en procesos de análisis técnico y de reforma.
En todas sus intervenciones ha insistido en tres elementos que considera críticos en los sistemas de pensiones del mundo y que también afectan a República Dominicana: la alta informalidad, los bajos aportes y una edad de retiro desalineada con el aumento de la longevidad.
En una conversación con este diario, el 19 de julio de 2024, expuso con claridad la raíz del problema. “Los salarios son bajos y se elude parte del aporte. El país debe avanzar hacia un incremento gradual hasta un 15 por ciento, porque con un 8.4 por ciento no se puede esperar una pensión alta”, afirmó. No se anda con rodeos en el abordaje del tema.
Su planteamiento resume uno de los dilemas más discutidos en la región: cómo construir pensiones suficientes sin provocar cargas inmediatas que afecten el mercado laboral.
Valero suele explicar que este ajuste no puede ser abrupto, sino escalonado, acompañado de estrategias anticorrupción, mejora en la supervisión y eliminación de las brechas que permiten evasión y elusión. También insiste en la necesidad de revisar la edad de retiro, un tema que genera controversias, pero que, según él, responde a una ecuación básica: “Si trabajas 25 años y vives 25 años más como pensionado, las cuentas no cierran. Las matemáticas no perdonan”.

El impacto de la informalidad y el llamado a nuevas políticas
En República Dominicana, ha calculado Valero, el 60 % de la población no cotiza, lo que significa que más de la mitad de los trabajadores no tendrá derecho a una pensión contributiva. Lo describe como “un golpe durísimo” para el futuro financiero de millones de hogares.
“El país necesita trabajar en un régimen de pensiones solidarias para quienes nunca podrán acceder a una contributiva. Otras naciones ya han avanzado en esa dirección. Aquí, lamentablemente, todavía queda mucho por hacer”, ha enfatizado, con la propiedad que tiene para exponer sus ideas.
En su más reciente visita al país, invitado al Segundo Congreso Bienal sobre Salud y Seguridad Social, organizado por la Defensoría del Pueblo, Valero presentó un panorama actualizado de la región y detalló los desafíos del modelo dominicano. Destacó, sin embargo, avances importantes que han surgido en los últimos años, especialmente en materia de divulgación y educación financiera. “Se está comunicando más y mejor sobre seguridad social; es un cambio notable y necesario”, reconoció.
Ese reconocimiento fue piropeado por gente ligada a las administradoras de fondos de pensiones (AFP), que en ocasiones anteriores debieron escuchar las críticas que una autoridad como Diego Valero dirigió hacia la frágil manera de comunicar que hubo por años, sobre el tema de las pensiones a nivel local.
Precisamente, uno de los aspectos menos visibles de su relación con República Dominicana es que, aunque rara vez lo subraya, Valero ha contribuido directamente a mejorar la comprensión pública del sistema, tanto a través de charlas como de encuentros técnicos, documentos de análisis y espacios de explicación al gran público. Es un aporte que el país le agradece.

El acento que coloca el experto
Uno de los aportes más reiterados del economista español en el país ha sido su explicación sobre la importancia de la rentabilidad de los fondos de pensiones. En entrevistas anteriores con elCaribe, ha señalado que un 75 % del monto final que recibe un trabajador al retirarse proviene de la rentabilidad acumulada, no de las cotizaciones directas. A su juicio, comprender este punto es esencial para reducir tensiones en el debate público.
Los datos de la Asociación de Supervisores de Pensiones respaldan ese planteamiento: República Dominicana registra la rentabilidad real más alta de América Latina y el Caribe en los últimos diez años o 15 años, con un 7.5 %, mientras que la nominal asciende al 11 %.
Valero ha indicado que ese rendimiento ha sido determinante para el crecimiento económico local. “Este ahorro de largo plazo tiene un impacto enorme”, ha dicho.
Cifras recientes de la Superintendencia de Pensiones (Sipen) refuerzan la idea de que el sistema genera efectos más amplios que el monto de las cuentas individuales. Más del 50 % de las provincias del país ha recibido inversiones provenientes de los fondos de pensiones, canalizadas a través de 121 proyectos de sectores diversos: energía, infraestructuras, mercado de valores, financiamiento empresarial, inclusión financiera y creación de empleos, según un corte numérico de la SIpen, remitido hace varios meses a la prensa.
Para Valero, esa dispersión del capital es una señal positiva.. “La inversión debe llegar a todo el territorio. El ahorro previsional puede transformar realidades locales y dinamizar las economías regionales. Seguir por esa senda es indispensable”, ha sostenido.

Un académico prolífico, un consultor influyente
Detrás del impacto público de Diego Valero existe una trayectoria profesional y académica que abarca casi cuatro décadas. Es Doctor en Economía, Actuario y diplomado en Alta Dirección por el IESE. Ha sido profesor titular de la Universidad de Barcelona, docente en IE University, en la London School of Economics y en programas especializados de pensiones y economía del comportamiento. También es miembro de la National Academy of Social Insurance de Estados Unidos, un reconocimiento reservado a figuras de prestigio global.
En su faceta empresarial ha fundado y dirigido firmas clave en el análisis actuarial y financiero, como Novaster y BeWay. Ha presidido Ocopen en España, ha sido vicepresidente de Spainsif —centro de referencia en inversión socialmente responsable— y ha asesorado de manera continua a parlamentos y gobiernos, especialmente en España y América Latina.
Su lista de colaboraciones internacionales incluye trabajos con la Comisión Europea, la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo y organismos de supervisión previsional en múltiples países: México, Colombia, Chile, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Brasil, Perú, Honduras, Reino Unido, Francia, Holanda y Suecia, entre otros.
En España, su liderazgo en el análisis de políticas pensionales lo ha llevado a participar en el Pacto de Toledo, espacio central de debate de reformas en ese país. Dirigió informes de alto impacto sobre sistemas privados de previsión social y modelos europeos comparados.
Es autor de libros y más de cien artículos técnicos y divulgativos, además de traductor del texto clásico La reforma necesaria, de Peter Diamond y Nicholas Barr. En 2018 recibió el Premio Edad y Vida Higinio Raventós por un documento técnico sobre la gestión del ahorro posterior a la jubilación.
Pero detrás del rigor académico hay un divulgador obsesionado con hacer entendibles los conceptos complejos. Valero está convencido de que la educación económica es una herramienta de protección social. “Me apasiona ayudar a las personas a tomar mejores decisiones”, suele decir, frase que resume la filosofía detrás de su trabajo académico y su rol público.

La mirada dominicana: desafíos claros, caminos posibles
En sus análisis sobre República Dominicana, Valero ha sido insistente en señalar fortalezas y debilidades. Destaca que casi la mitad de los trabajadores ya cuenta con acceso a una pensión futura, un logro relevante en una región marcada por la informalidad crónica. Al mismo tiempo, advierte que el país debe tomar decisiones claras sobre mejoras paramétricas y cobertura.
Propone una combinación que considera imprescindible:
– Incremento gradual de los aportes.
– Combatir la evasión y la elusión.
– Ampliar la cobertura del sistema solidario.
– Vincular la edad de retiro a la expectativa de vida.
– Mantener y fortalecer la rentabilidad del sistema.
– Expandir la inversión previsional hacia más regiones.
En foros locales —como el organizado por el Defensor del Pueblo— ha sido directo al afirmar que las pensiones deben verse como un derecho humano, no únicamente como un mecanismo financiero. Ese enfoque, afirma, obliga a pensar en políticas públicas con mayor inclusión, transparencia y visión social.
Su exposición en el congreso generó reacciones inmediatas del público especializado y de las autoridades presentes. Juan Manuel Pérez, ejecutivo de la Superintendencia de Pensiones, asistió a la ponencia en la que Valero detalló los puntos críticos del modelo regional y las mejoras que considera viables para aumentar la suficiencia de las pensiones dominicanas.
Un reconocimiento que trasciende fronteras
El premio que ahora recibe en Europa no solo reconoce su trayectoria académica y su capacidad de análisis, sino también la influencia que ha logrado en varios países que han recurrido a él para asesorías, diagnósticos o reformas. Su labor en República Dominicana forma parte de esa historia. Aquí ha dejado ideas, advertencias, fórmulas comparativas y perspectivas técnicas que hoy son citadas por autoridades y especialistas locales.
Valero suele restar importancia a los reconocimientos, pero admite que este tiene un valor simbólico especial. Lo atribuye a tres factores: el trabajo colectivo con el equipo de Novaster, el aprendizaje junto a grandes referencias intelectuales y la posibilidad de llevar el conocimiento hacia decisiones reales que afectan a millones de personas.

La visión humana detrás del técnico
Aunque es un académico exigente y un consultor que se mueve entre cifras y análisis actuariales, quienes lo han escuchado en conferencias saben que combina rigor con sencillez. Es profesor, pero también comunicador; habla de finanzas, pero también de longevidad, bienestar y futuro. Le gusta el boxeo, el baloncesto y bromea con que “toca el djembe, pero solo hace ruido”.
Esa mezcla de técnica y cercanía explica por qué conecta con públicos diversos y por qué sus ideas suelen convertirse en referencia en países donde la seguridad social atraviesa debates intensos.
Un referente habitual para República Dominicana
Su impacto en la discusión local sobre pensiones no se limita a los foros recientes. Ha sido invitado por universidades dominicanas, ha dado clases en UNIBE y ha colaborado con análisis comparados para instituciones del país. En sus visitas, ha insistido siempre en un mensaje: las pensiones no son un tema técnico aislado, sino una política pública que afecta el desarrollo, la pobreza, la igualdad de oportunidades y la estabilidad de una sociedad.
Por eso su nombre es recurrente en los debates dominicanos. Y por eso su premio europeo se convierte, indirectamente, en un reconocimiento también valorado por un país que lo ha escuchado con atención.
