De las rifas a su propia tienda: Soranyi Castro

Desde Salcedo, esta joven madre transforma los obstáculos en oportunidades; es emprendedora de prueba superada

Soranyi Castro Orozco tiene 27 años, es madre, psicóloga y dueña de una tienda de ropa en Salcedo, provincia Hermanas Mirabal. Su negocio, levantado con esfuerzo y fe, nació en la terraza de su casa y hoy representa una historia de superación que inspira a otras mujeres de su comunidad.

Su sueño original era estudiar odontología, pero las limitaciones económicas de su familia no se lo permitieron. Estuvo dos cuatrimestres sin poder inscribirse en la universidad, hasta que un día decidió no postergar más su deseo de avanzar. Eligió la carrera de Psicología y empezó a trabajar para costearse los estudios. Preparó un currículo para conseguir empleo en una tienda, aunque no la llamaron; finalmente, una prima le ayudó a conseguir trabajo como secretaria en una escuela. Con ese salario pagaba las cuotas de la universidad y se mantenía firme en su propósito.

El camino no fue fácil. Justo cuando estaba por comenzar su anteproyecto de tesis, un cambio de gobierno provocó su despido. “Sentí que se me caía el mundo”, recuerda. Sin embargo, su determinación fue más fuerte. Pidió ayuda a su padre para cubrir parte de los gastos y organizó una rifa que le permitió reunir los recursos para saldar seis meses de cuotas atrasadas. “Vendí todos los números y logré reunir 10 mil pesos; con eso pagué todo”, cuenta con emoción.

Aquel esfuerzo marcó el inicio de su espíritu emprendedor. Para seguir generando ingresos, continuó haciendo rifas, hasta que tomó una decisión que cambiaría su rumbo: vender ropa. Viajó a la capital, recorrió la avenida Duarte para conseguir mercancía y regresó a Salcedo dispuesta a empezar. “En la terraza de mi casa puse una mesa, improvisé un perchero y comencé a vender ropa. Lo hacía con entusiasmo, porque mi meta era graduarme”, relata. Y lo logró. Hace cuatro años obtuvo su título de psicóloga, pero el emprendimiento ya formaba parte de su vida.

Tiempo después conoció el proyecto Mujeres SuperEmprendedoras, una iniciativa del programa Supérate que apoya a mujeres interesadas en fortalecer o iniciar sus negocios. Se enteró por un grupo de WhatsApp donde otras emprendedoras compartían sus experiencias y no dudó en inscribirse. “Fue una de las mejores decisiones que he tomado. Los talleres me ayudaron muchísimo, sobre todo en estrategias de ventas. Todo lo que aprendí lo he puesto en práctica y me ha funcionado”, asegura.

Esa formación le dio la confianza para dar un paso más: alquilar un local y formalizar su tienda de ropa. Pero además de herramientas empresariales, el programa le dejó aprendizajes personales. “El taller que más me impactó fue Conociéndome. Me enseñó que, si yo no estoy bien, no puedo ayudar a los demás ni luchar por mis sueños. Aprendí a pensar en mí sin sentir culpa”, expresa.

Los cambios no tardaron en reflejarse. “Mi familia me dice que soy otra persona. Antes era tímida, callada, no participaba en nada. Pensaban que no iba a salir a flote. Ahora me ven segura, decidida y orgullosa de lo que he logrado”, dice con una sonrisa que mezcla satisfacción y humildad.

Soranyi Castro Orozco representa el ejemplo de una mujer que no se detiene ante las dificultades. Desde su natal Salcedo, ha demostrado que los sueños no se cancelan por falta de recursos, sino por falta de voluntad. Con actitud, disciplina y esperanza, levantó un negocio que simboliza crecimiento y resiliencia. “Todo depende de la actitud —dice—, como canta Fito Páez, es todo una cuestión de actitud”.

Posted in EmprendedoresEtiquetas

Las Más leídas