“El ciclón nos devastó, pero llegó el dulce de Chocorza”

Florencia de la Cruz, en un día de venta en el “Mercadito de Ágora Mall”, de la capital.
12 mujeres de una humilde comunidad de Monte Plata se sobreponen a la adversidad con un inteligente negocio

Un evento negativo puede empujar al nacimiento de una buena iniciativa. Florencia de la Cruz, originaria de la provincia Monte Plata, lo sabe. Junto a once mujeres incursionó en 1998 en un pequeño negocio que tiene como base el cacao y casi 24 años después lo sigue aplaudiendo.

Aquellos no eran buenos tiempos; el huracán George había azotado la República Dominicana el 22 de septiembre, dejando una estela de daños a su paso. Y parte de esos daños los sufrieron varias comunidades de Monte Plata, incluido Peralvillo-La Guázuma Corozo Abajo de donde es Florencia.

Fue precisamente haber quedado prácticamente sin nada lo que motivó a las damas en cuestión a buscar alternativas de vida. Y esa alternativa llegó por vía de Chocorza, el proyecto que se les ocurrió al grupo Las Productivas.

“El ciclón devastó todo. Esto aquí quedó que no había nada para uno sostenerse, ni siquiera los víveres y demás productos que se dan en las propiedades donde hay cacao sembrado”, rememora Florencia, reviviendo los traumáticos momentos de aquella época. Una época intensa en materia de huracanes.

Para entonces, la de 1998 fue definida como la temporada de huracanes más mortal registrada. Y una de las notables tormentas fue el huracán Georges, que en términos generales (incluidos todos los lugares por donde se movió) causó la muerte de 602 personas, en su mayoría en República Dominicana y Haití.

“Había que buscar una actividad para realizar. Todo se había complicado y necesitábamos seguir viviendo. Cuando se nos fue todo eso, llegamos a pensar que sería muy difícil la vida. No teníamos fuente de ingresos”, le cuenta Florencia al periódico elCaribe. Es la secretaria de la Asociación Las Productivas y una persona que vive en constante evolución.

Cuando surgió el grupo al que pertenece, el mundo era otro y el negocio también era distinto al actual. Era, si acaso, un apenas un poco más que una idea. No había redes sociales, no había WhatsApp y mucho menos teléfonos celulares. Por lo menos no existían en la tierra donde reside la emprendedora dama. Y si es que habían llegado algunos aparatos al país, no todo el mundo tenía acceso a ellos.

Cuando Chocorza surgió, apenas podía hacer algunos dulces de coco, de guayaba, coconete y realizar “ventecitas” para lograr un fondito que permitiera moverse y buscar ayuda.

“En ese tiempo una institución vino a hacer brigadas de trabajo, para recoger lo dejado por George y levantar de nuevo las propiedades. En esas brigadas llegamos a trabajar. Cuando la institución se marchaba, nos ayudó a levantar la casa en un solar que compramos. Una casa pequeña en la que pudimos hacer los productos”, recuerda la secretaria de Las Productivas, mientras de fondo se escucha como melodía el cacarear de una gallina. La conversación se da a media mañana y es común en la zona rural escuchar ese sonido.

Antes de esa casita que refiere Florencia, el vino y los demás productos de Chocorza se hacían en la casa de una de las socias.
Luego conocieron otra organización que les ayudó. Ha sido un trajinar constante. Un caminar de forma permanente.

Los subproductos del cacao han dado un buen posicionamiento a la pequeña empresa. Realizan mermelada, vino, semillas caramelizadas y manteca de cacao. Para este último producto, Las Productivas, vía Chocorza, tratan de obtener una máquina (una prensa) que pueda ayudar a expandir los procesos, que hasta ahora se realizan de forma manual.

Una vez se tenga ese aparato, Chocorza incursionará también en la elaboración de cocoa, que es un proceso que le falta y que tiene elevada demanda. La pequeña empresa oferta cacao triturado.

A Las Productivas o a Chocorza se le puede ubicar vía el teléfono 829-561-8251 y a través de redes sociales, como @Lasproductivas.

La secretaria del grupo asegura que en la organización y en la unión está la fuerza. Aconseja a las personas, que tienen un ideal, a no desmayar ni claudicar.

“En las organización, si falta el entusiasmo, la unión y la decisión es difícil que se logre avanzar y lograr los objetivos planteados y sueños. Con la disponibilidad y el emprendimiento se logra todo”, indica.

La asociación tiene un equipo de administración, uno de compra y ventas, en adición a las socias que ejercen otras labores dentro de la pequeña empresa.

Para la distribución de las ganancias y para evitar los contratiempos que pueden surgir cuando el negocio es de muchos, y tomando en cuenta que el mercado no se ha expandido como desearían, lo que hacen las integrantes es que se pagan las horas laboradas.

El tema de las entregas y las ganancias del grupo

“Tú sabes que a veces en los grupos hay de todo, incluyendo personas que no dedican el tiempo suficiente a los negocios. Entonces, la mejor forma de distribución de los recursos que encontramos ha sido esa, la de pagar por horas trabajadas. Así es que lo estamos haciendo”, explica Florencia de la Cruz.

Pensamos que cuando obtengamos las ventas necesarias para poder distribuir las ganancias como un sueldo, lo haríamos, porque así las demás personas de motivarían más”, expone.
Respecto a las entregas, ahora que está muy de moda que se hagan a domicilio y por vía de delivery, Florencia explica que “por estar distantes, por ejemplo de la capital, lo que hace es que si hay un pedido para entrega, se procura juntar varios pedidos para poder entonces “cuadrar” el viaje y que no resulte en pérdidas. “Lo que hacemos es ponernos en contacto con la persona que hace la solicitud para acordar un lugar de entrega del producto”, dice.

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