En julio la OCDE publicó el análisis comparado de las reformas tributarias realizadas por 92 países desde el 2025
La OCDE, a través del Marco Inclusivo BEPS, publicó el pasado 1 de julio el documento denominado Reformas de la Política Tributaria 2026 mediante el cual expone los cambios y destaca las tendencias en la política tributaria de 92 países durante el año 2025.
En sentido general, las reformas apuntaron a un sistema tributario más progresivo, equitativo y simple, con aumentos de tasa o de base imponible, incentivos focalizados, mayores impuestos a productos dañinos para la salud y medidas de fiscalidad internacional. Aunque hablamos de meses, el contexto de 2025 era distinto al de este 2026.
Pese a los aranceles de Estados Unidos, 2025 parecía el año de la estabilización tras la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania. El PIB mundial creció 3.4% y la baja de la inflación permitía reducir las tasas de interés. Pero la pandemia había dejado mayores déficits y aumento en la deuda pública, por lo que los países buscaron financiar un mayor servicio de la deuda y retornar al equilibrio fiscal en el mediano plazo.
ISR personas físicas: mayor progresividad y simplificar el sistema
Cuatro países subieron su tasa marginal máxima y tres la redujeron, mientras en los tramos inferiores predominaron las rebajas. Mauricio hizo una reforma integral: redujo sus tramos de 11 a 3, elevó el mínimo exento y añadió una contribución temporal de 15% a los ingresos más altos. Bélgica creó un impuesto de 10% a las ganancias de capital en la venta de activos financieros. Otros recaudaron por la vía silenciosa, como Reino Unido y Sudáfrica que no ajustaron sus tramos a la inflación, el primero los mantendrá congelados hasta 2031. De su lado, Países Bajos los ajustó apenas 1.53%, frente a una inflación de 2.9%.
ISR empresas: sin consenso en las tasas e incentivos focalizados
Cinco países subieron su tasa general y tres la bajaron, entre ellos Alemania, que la reducirá de 15% a 10% entre 2028 y 2032. Se destaca el auge de las sobretasas a la banca: Polonia elevó la tasa de los bancos comerciales de 19% a 30% y Colombia subió la sobretasa al sector financiero de 5 a 15 puntos. Donde sí hubo consenso fue en focalizar los incentivos, Estados Unidos hizo permanente la depreciación inmediata del 100 % y la deducción total de los gastos en investigación y desarrollo, y México otorgó una deducción inmediata del 100% de las inversiones en activos fijos nuevos.
Impuestos al consumo: consolidación del IVA y mayores impuestos selectivos
En 2025, 27 países modificaron sus tasas de IVA: 23 aplicaron reducciones y 9 aumentos, aunque solo Rumanía y Estonia subieron su tasa general. Rumanía combinó ambas tendencias: subió su tasa general de 19% a 21%, unificó las reducidas en una de 11% y trasladó a la tasa general las bebidas y alimentos azucarados. Pero la experiencia más importante es Brasil, que desde 2026 sustituye sus impuestos al consumo por un IVA dual, con devolución a los hogares de menores ingresos.
En los selectivos, 24 países reformaron los impuestos vinculados a la salud: 18 subieron los del tabaco y 7 los del alcohol. La novedad es que el tabaco amplía su base a los nuevos productos de nicotina, como los vapes: Colombia adoptó un esquema mixto que los alcanza y México aprobó aumentos graduales hasta 2030. Las bebidas azucaradas también fueron gravadas en Lituania, Reino Unido y Mauricio. La excepción fueron los combustibles, con rebajas de impuestos en Japón, Finlandia y Noruega por el costo de vida.
Fiscalidad internacional: aplicación del IVA digital y el impuesto mínimo global
Más de 116 países ya aplican las directrices de la OCDE sobre el IVA en el comercio digital, otros 22 están en proceso y 43 cobran el impuesto a las importaciones de bajo valor en el punto de venta. Chile, desde octubre de 2025 obliga a los vendedores extranjeros de bienes de hasta US$500 a inscribirse en un portal en línea y cobrar el IVA chileno en la venta, y hace responsables a las plataformas digitales del impuesto de las ventas de terceros no registrados. México optó por la vía de las retenciones en el IVA y en el ISR, según la situación del vendedor. En cuanto al impuesto mínimo global, a marzo de 2026 había 54 jurisdicciones con legislación vigente, 37 desde 2024 y 17 desde 2025, entre ellas Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia y Singapur.
Mejoras en administración tributaria: factura electrónica y uso de la información
La factura electrónica y el reporte de transacciones en tiempo real se consolidan contra la evasión y el fraude en el IVA: la Unión Europea la hará obligatoria por defecto desde 2030 y Singapur la implementará por etapas entre 2028 y 2031. La experiencia más avanzada es Brasil, que combinará la factura electrónica con un pago dividido (“split payment”) que transfiere automáticamente el impuesto al fisco.
Lecciones aprendidas
1) Las políticas públicas operan con rezagos. Las medidas aprobadas en 2025 no consideraban los choques del conflicto bélico de Oriente Medio ni el impacto inmediato de la inteligencia artificial.
2) Gravar la propiedad sigue siendo una tarea pendiente. Pese a los niveles de desigualdad, los países siguen apostando por los impuestos al consumo y la renta, y gravar el patrimonio sigue siendo costoso.
3) Los impuestos a la economía digital son una realidad. El IVA digital ya es generalizado y las bases están sentadas para gravar la renta con el impuesto mínimo global.
4) Se agravan los problemas fiscales en el mundo. La deuda y su servicio siguen en aumento y las recaudaciones de estas reformas parecen insuficientes, por lo que debemos esperar cambios estructurales. Como dijo la directora gerente del FMI en las recientes reuniones de otoño: “algunas decisiones políticas muy difíciles nos miran de frente… no podemos seguir retrasando las medidas de política necesarias”.
Cada país tiene su propia realidad, pero los sistemas tributarios se van delineando como un conjunto de buenas prácticas adaptadas a estas realidades. Los aciertos y errores de otros nos permiten replicar lo bueno y ajustar lo que no funciona. República Dominicana no es la excepción, por odiosos que sean los impuestos, un sistema tributario basado en buenas prácticas siempre será más deseable y es a lo que debemos apostar.
