Los primeros sondeos a pie de urna de las elecciones parlamentarias celebradas este martes en Israel apuntan a un escenario de empate entre los principales bloques políticos, sin que ninguno alcance inicialmente los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset y formar gobierno.
Según las proyecciones difundidas por la radiotelevisión pública israelí Kan, el partido Likud, encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, sería la fuerza política más votada frente a la coalición opositora que representa el exmilitar Gadi Eisenkot. Sin embargo, esa ventaja no garantizaría al mandatario una mayoría parlamentaria suficiente para continuar al frente del Gobierno.
Las estimaciones iniciales anticipan un escenario de negociaciones entre partidos, en el que las alianzas y el respaldo de formaciones minoritarias podrían resultar decisivos para definir quién consigue formar el próximo Ejecutivo israelí.
En claves
- Israel registró un récord histórico de participación en unas elecciones que son cruciales no solo para el país, sino también para Medio Oriente y el resto del mundo.
- Es la primera vez que Israel va a las urnas desde los ataques de Hamas del 7 de octubre de 2023 y las guerras que les siguieron.
- Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ostentado el poder en Israel, tiene como principal rival al exmilitar Gadi Eisenkot.
- Mayoría necesaria: 61 de los 120 escaños de la Knéset.
- Escenario provisional: ninguno de los dos principales bloques tendría asegurada una mayoría para formar gobierno.
Netanyahu lidera los sondeos, pero sin mayoría parlamentaria
La principal sorpresa del sondeo es el resultado obtenido por el Likud, que Kan sitúa con 25 escaños, por delante de Yashar, el partido liderado por Gadi Eisenkot, con 21. Esta ventaja contradice la tendencia de meses de encuestas previas que apuntaban a un liderazgo de Yashar, convirtiendo el resultado provisional en un giro relevante respecto a las expectativas.
Aun así, el reparto por bloques complica la lectura para Netanyahu: el bloque anti-Netanyahu encabezado por Eisenkot alcanzaría 53 escaños, frente a 50 del bloque liderado por el primer ministro. Con ambos por debajo del umbral de 61, el mapa parlamentario continúa fragmentado y obliga a buscar apoyos adicionales o fórmulas de cooperación difíciles.
En ese contexto, los partidos liderados por árabes, que se oponen a Netanyahu, pero no forman parte del bloque sionista anti-Netanyahu, surgen como una pieza clave del tablero. El sondeo les otorga 17 escaños, suficientes para influir de forma decisiva, aunque su participación en coaliciones formales suele estar condicionada por vetos políticos y por la complejidad de los acuerdos.
¿Qué ocurre si ningún bloque consigue 61 escaños?
Cuando las elecciones israelíes producen un Parlamento fragmentado, la formación del Gobierno depende de las negociaciones entre los partidos que consiguen representación.
El presidente de Israel consulta a los grupos parlamentarios y encomienda la tarea de formar gobierno al diputado que considere con mayores posibilidades de reunir una coalición.
Por ello, el dirigente del partido más votado no tiene garantizado automáticamente el encargo ni la investidura.
Si ningún candidato consigue reunir los apoyos necesarios dentro de los plazos establecidos, pueden abrirse nuevas rondas de negociación y, eventualmente, un escenario de bloqueo político.
La situación descrita por los sondeos de este martes podría obligar a las principales fuerzas a buscar acuerdos con partidos que no forman parte de sus alianzas habituales.
Los resultados definitivos definirán las alianzas
Los sondeos a pie de urna constituyen estimaciones realizadas al cierre de la jornada electoral y pueden variar a medida que avanza el escrutinio oficial.
Por ahora, las proyecciones de Kan no permiten establecer una mayoría parlamentaria clara para ninguno de los dos principales bloques.
Tampoco se dispone, en la información suministrada, de un desglose completo de escaños por partido que permita evaluar todas las combinaciones posibles de gobierno.
El resultado definitivo dependerá del recuento de votos y de la posterior distribución de los 120 puestos de la Knéset.
Mientras tanto, la atención política se concentra en la capacidad de Netanyahu y de las demás fuerzas parlamentarias para negociar una coalición que alcance los apoyos necesarios.
El principal interrogante tras la jornada electoral es si alguno de los bloques conseguirá transformar su representación parlamentaria en una mayoría de gobierno.
