NUEVA YORK.— Gloria Steinem, la periodista, escritora y activista que se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del feminismo estadounidense, murió a los 92 años en su residencia de Nueva York, dejando una trayectoria marcada por el periodismo de investigación, la defensa de los derechos reproductivos y la lucha por la igualdad de las mujeres. Su fallecimiento ocurrió el miércoles 2 de septiembre de 2026, según informó su fundación.
Steinem pasó de ser una joven periodista que buscaba abrirse camino en una profesión dominada por hombres a convertirse en una de las principales figuras de la llamada segunda ola del feminismo durante las décadas de 1960 y 1970.
Pero antes de convertirse en una de las principales voces del movimiento, protagonizó una investigación que marcaría su carrera: durante 11 días trabajó encubierta como una Playboy Bunny en el Playboy Club de Nueva York.
La periodista que se convirtió en Bunny
En 1963, cuando tenía 28 años, Steinem aceptó una asignación de la revista Show para investigar desde dentro las condiciones laborales de las mujeres que trabajaban como conejitas en los clubes de Playboy.
Utilizando el nombre ficticio Marie Ochs, consiguió superar el proceso de selección y recibió el uniforme característico de las Bunny. Durante su investigación desempeñó diferentes funciones, entre ellas las de Door Bunny, Hatcheck Bunny y Table Bunny.
El resultado fue publicado bajo el título “A Bunny’s Tale”, una investigación en dos partes que describía desde dentro el funcionamiento del Playboy Club y las condiciones a las que estaban sometidas sus empleadas.
Steinem encontró un ambiente muy distinto a la imagen glamorosa que Playboy proyectaba públicamente.
La periodista describió exigencias físicas relacionadas con el uniforme, controles sobre la apariencia de las trabajadoras, condiciones laborales precarias y situaciones que evidenciaban el trato desigual hacia las mujeres. También relató procedimientos que posteriormente fueron objeto de críticas, incluidos exámenes médicos y ginecológicos exigidos a nuevas Bunnies.
La investigación se convirtió en uno de los primeros grandes cuestionamientos periodísticos a la imagen de libertad sexual y sofisticación que Hugh Hefner había construido alrededor de Playboy.
¿Cómo reaccionó Playboy?
La respuesta de Playboy fue más compleja de lo que podría suponerse.
Hugh Hefner intentó minimizar el impacto negativo de la investigación y sostuvo que Playboy apoyaba la liberación de las mujeres. Incluso llegó a afirmar que el artículo había aumentado el interés por trabajar en los clubes.
Pero algunas prácticas señaladas por Steinem sí cambiaron. Hefner ordenó que los clubes dejaran de exigir a las nuevas Bunnies determinados análisis de sangre y exámenes ginecológicos que habían sido cuestionados en el reportaje.
La investigación, por tanto, tuvo una consecuencia concreta: contribuyó a poner bajo escrutinio público las condiciones laborales de las mujeres que trabajaban en los clubes de Playboy.
El reportaje que terminó perjudicando a Steinem
Aunque “A Bunny’s Tale” aumentó su notoriedad, Steinem terminó considerando aquella experiencia como uno de los grandes errores de su carrera.
La investigación le dio visibilidad, pero también la encasilló.
Steinem explicó años después que el artículo hizo más difícil que los editores la tomaran en serio como periodista política. En lugar de ser reconocida únicamente por su trabajo periodístico, pasó a ser identificada por haber trabajado como Playboy Bunny.
“No podría haber cometido un error mayor”, llegó a decir sobre aquella experiencia.
Según sus propios recuerdos, en el corto plazo tuvo más dificultades para conseguir asignaciones periodísticas y, durante décadas, el episodio fue utilizado para ridiculizarla.
Paradójicamente, el reportaje que intentó mostrar las condiciones de explotación de las mujeres terminó convirtiéndose también en una herramienta utilizada contra ella.
De periodista a líder feminista
Durante los años siguientes, Steinem comenzó a orientar su trabajo cada vez más hacia la política y los derechos de las mujeres.
Uno de los momentos decisivos ocurrió en 1969, cuando cubrió una audiencia sobre el aborto. Aquella experiencia la llevó a hablar públicamente sobre su propia experiencia con un aborto ilegal que había tenido a los 22 años en Londres.
Steinem relató posteriormente que escuchar a otras mujeres hablar sobre abortos clandestinos hizo que por primera vez sintiera que formaba parte de un movimiento colectivo.
A partir de entonces convirtió los derechos reproductivos en uno de los principales ejes de su activismo.
Su argumento iba más allá del derecho al aborto: defendía que las mujeres debían tener control sobre sus propios cuerpos y capacidad para decidir sobre su maternidad y su vida económica.
El nacimiento de Ms. Magazine
En 1971, Steinem ayudó a crear una publicación que cambiaría la forma en que los temas de las mujeres eran tratados en los medios estadounidenses.
Se trató de Ms. Magazine, cuyo primer número como publicación independiente apareció en 1972.
La revista buscó ofrecer un espacio editorial donde las mujeres pudieran hablar de asuntos que durante años habían sido tratados como privados o secundarios: discriminación laboral, sexualidad, violencia, maternidad, aborto, desigualdad salarial y roles de género.
Para Steinem, la revista no debía limitarse a hablar sobre las mujeres, sino permitir que fueran ellas mismas quienes contaran sus experiencias.
La publicación terminó convirtiéndose en una de las instituciones más importantes del feminismo estadounidense.
También llevó el feminismo a la política
Steinem entendió que los cambios sociales necesitaban también representación política.
En 1971 cofundó el National Women’s Political Caucus, junto con figuras como Betty Friedan, Shirley Chisholm y Bella Abzug.
El objetivo era aumentar la participación de las mujeres en la política, promover candidaturas femeninas y presionar por políticas públicas relacionadas con la igualdad.
La organización se convirtió en una de las plataformas políticas más importantes del movimiento feminista estadounidense.
Igualdad salarial y derechos reproductivos
Durante las décadas de 1970 y 1980, Steinem defendió una agenda amplia.
Entre sus principales causas estuvieron:
- igualdad salarial;
- acceso al aborto y a servicios de salud reproductiva;
- igualdad de oportunidades laborales;
- eliminación de la discriminación por género;
- participación política de las mujeres;
- lucha contra la violencia de género;
- igualdad ante la ley;
- derechos civiles.
También apoyó la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA) y participó en campañas destinadas a lograr una garantía constitucional de igualdad entre hombres y mujeres.
Su activismo coincidió con importantes cambios legislativos en Estados Unidos, entre ellos el Equal Pay Act de 1963, el Title IX de 1972 y el Equal Credit Opportunity Act de 1974, aunque estos avances fueron producto de un movimiento mucho más amplio y no de una sola persona.
Una figura admirada y criticada
La influencia de Steinem también generó fuertes críticas.
Desde sectores conservadores fue acusada de atacar los valores familiares tradicionales y de promover cambios sociales considerados radicales.
Pero las críticas también llegaron desde dentro del propio movimiento feminista.
Algunas mujeres cuestionaron que Steinem y otras líderes representaran principalmente las experiencias de mujeres blancas de clase media y reclamaron mayor espacio para las mujeres negras, trabajadoras y de otros grupos históricamente marginados.
Steinem respondió durante años tratando de ampliar su movimiento y colaboró con activistas afroamericanas como Dorothy Pitman Hughes. Ambas se hicieron conocidas por una fotografía en la que aparecen levantando el puño en un gesto asociado al Black Power.
También recibió críticas por sus posiciones políticas, por su relación con figuras partidistas y por determinadas decisiones durante debates internos del movimiento feminista.
Su fama, además, estuvo acompañada de un tratamiento mediático que con frecuencia se concentraba en su apariencia física.
Steinem llegó a señalar que ser descrita como hermosa o glamorosa podía restar valor a décadas de trabajo intelectual y político.
Su influencia llegó al siglo XXI
Steinem nunca abandonó completamente el activismo.
Fundó o ayudó a impulsar diversas organizaciones relacionadas con los derechos de las mujeres, los medios de comunicación y la participación política.
En 2013 recibió del presidente Barack Obama la Medalla Presidencial de la Libertad, una de las máximas distinciones civiles de Estados Unidos.
En sus últimos años continuó participando en conversaciones públicas, escribiendo y viajando para hablar sobre derechos humanos, igualdad y justicia social.
Su vida también llegó al cine. En 2020 se estrenó The Glorias, una película dirigida por Julie Taymor basada en sus memorias y protagonizada, entre otras actrices, por Julianne Moore y Alicia Vikander.
Incluso en sus últimos años, Steinem siguió siendo consultada como una de las grandes figuras históricas del movimiento feminista estadounidense.
De “Bunny” a símbolo de una revolución
La paradoja de Gloria Steinem está precisamente en el episodio que la hizo famosa.
La joven periodista que entró de incógnito a un Playboy Club para demostrar cómo eran tratadas las mujeres terminó convirtiéndose en una de las mujeres que más contribuyeron a transformar la conversación pública sobre el papel femenino en la sociedad estadounidense.
Su trabajo ayudó a llevar al debate nacional cuestiones que durante décadas habían permanecido relegadas al ámbito privado: el aborto, la violencia, el acoso sexual, la desigualdad salarial, la autonomía económica y la participación política de las mujeres.
Steinem también dejó contradicciones y controversias. Fue criticada, cuestionada y ridiculizada, incluso por personas que compartían parte de sus objetivos.
Pero su influencia sobrevivió a esas disputas.
Al morir a los 92 años, Steinem deja no solo libros y artículos, sino también instituciones, campañas y generaciones de mujeres que crecieron en un mundo diferente al que ella encontró cuando comenzó a ejercer el periodismo.
La periodista que una vez tuvo que ocultar su identidad para investigar las condiciones de las mujeres terminó dedicando el resto de su vida a conseguir que las mujeres pudieran hablar con su propia voz.
