Washington. El reverendo Jesse Jackson, fallecido este martes a los 84 años, dedicó su vida al activismo político, que le convirtieron en una figura destacada en la lucha por la igualdad y la justicia social en Estados Unidos.
Activismo que se desarrolló desde que participó con Martin Luther King en 1965 en el Movimiento por los Derechos Civiles hasta las protestas por la muerte a manos de la policía del afroamericano George Floyd en 2020.
Jackson, reverendo baptista y activista por los derechos civiles, fue aspirante a lo nominación demócrata en dos ocasiones: en 1984, cuando quedó en tercer lugar por detrás de Walter Mondale y Gary Hart; y en 1988, en unas primarias en las que fue derrotado por Michael Dukakis.
En 2008 fue una de las primeras figuras públicas en apoyar la candidatura presidencial de Barack Obama, y fue fotografiado con lágrimas en los ojos cuando el primer afroamericano de la historia de Estados Unidos llegó a la Casa Blanca, tras su victoria electoral ese mismo año.
Su carrera política dentro del Partido Democrata le llevó, en 1984, a presentarse como aspirante a la candidatura para las elecciones presidenciales. No consiguió la nominación, pero empezó a ser conocido por sus dotes de comunicador.
Volvió a intentarlo en 1988, con mejores resultados, 6.9 millones de votos y victorias en siete primarias estatales y cuatro caucus, aunque no suficientes para batir al gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis.
