El Papa León XIV cerró este martes la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, dando por concluido el Jubileo ordinario, un Año Santo que convocó a millones de peregrinos y fieles de todo el mundo y que estuvo marcado por cifras récord de participación.
El Pontífice avanzó en procesión hacia la Puerta Santa mientras se entonaba la antífona O clavis David. Tras un momento de oración en silencio, León XIV empujó personalmente los grandes portones de bronce a las 9:41 de la mañana (hora local de Roma), gesto que simbolizó el final del tiempo jubilar.

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Antes del cierre, el Papa destacó que, aunque concluye el Jubileo en el calendario, “la puerta de la misericordia de Dios permanece siempre abierta”, subrayando el mensaje central de conversión, reconciliación y esperanza que caracterizó este Año Santo.
El Vaticano afirmó el lunes que 33.475.369 peregrinos participaron en el Jubileo, pero el organizador del Año Santo, el arzobispo Rino Fisichella, reconoció que la cifra era solo una estimación aproximada y podría incluir un doble conteo. En una conferencia de prensa, ni él ni las autoridades italianas proporcionaron un desglose entre los peregrinos del Año Santo y las cifras totales de turismo en Roma para el mismo período.
El rito siguió la fórmula litúrgica establecida desde 1975 y no incluyó la tradicional construcción inmediata del muro de ladrillos, tarea que se realizará posteriormente de manera privada por personal de la Fábrica de San Pedro. En ese acto se colocará la cápsula metálica con los símbolos oficiales del Jubileo.
Este Jubileo de la Esperanza fue inaugurado en diciembre de 2024 por el papa Francisco y, tras su fallecimiento en abril, fue concluido por León XIV, un hecho inédito en la historia reciente de la Iglesia. La jornada culminó con la celebración de la misa solemne de la Epifanía del Señor en la Basílica Vaticana.
