Caracas, Venezuela. – North American Blue Energy Partners, conocida como NABEP, pasó en pocos días de ser una compañía petrolera poco conocida fuera de Venezuela a convertirse en el centro de uno de los acuerdos energéticos más controvertidos de los últimos años: una concesión de 100 años sobre 17 campos petroleros venezolanos, con reservas probadas estimadas en unos 65.000 millones de barriles.
El acuerdo, anunciado por el Gobierno de Donald Trump y las autoridades interinas de Venezuela, contempla además una participación del Gobierno estadounidense en la estructura empresarial y derechos preferenciales sobre parte de la producción. La Casa Blanca lo presenta como una operación destinada a recuperar la industria petrolera venezolana y garantizar suministros de crudo para Estados Unidos.
¿Qué significa NABEP?
NABEP son las siglas de North American Blue Energy Partners, una empresa dedicada a la exploración y producción de petróleo y gas. La compañía tiene su sede corporativa en Bridgetown, Barbados, y oficinas en Caracas, Maracaibo y Lechería, Venezuela.
La empresa asegura que desarrolla actividades de exploración, producción y desarrollo de campos petroleros.
¿Cuándo fue creada y quién está detrás?
De acuerdo con información publicada por Al Jazeera, NABEP fue cofundada en abril de 2024 y, un año después, Alejandro Betancourt tomó el control total de la compañía.
Betancourt es actualmente la figura central de NABEP. Sin embargo, la estructura accionaria cambia con el nuevo acuerdo: el Gobierno estadounidense, a través de la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa, tendrá una participación del 35 % en la empresa matriz de NABEP.
¿Quién es Alejandro Betancourt?
Alejandro Betancourt López, empresario venezolano de 46 años, construyó buena parte de su fortuna durante el Gobierno de Hugo Chávez a través de Derwick Associates, compañía que obtuvo contratos para construir plantas eléctricas durante la crisis energética venezolana.
Su trayectoria ha estado acompañada de cuestionamientos. Organizaciones anticorrupción y medios internacionales han reportado investigaciones relacionadas con presunto lavado de dinero y operaciones vinculadas al Estado venezolano. Betancourt ha negado las acusaciones y no ha sido condenado ni enfrenta cargos penales derivados de esas investigaciones, según Al Jazeera y Reuters.
El empresario también cuenta con experiencia previa en el sector petrolero venezolano. NABEP afirma que Betancourt lleva más de 15 años vinculado a la industria petrolera.
¿Qué experiencia tiene NABEP en petróleo?
La propia compañía sostiene que en aproximadamente dos años aumentó su producción de unos 18.000 barriles diarios a más de 200.000 barriles diarios, después de invertir cerca de US$1.000 millones con recursos propios.
Con ese crecimiento, NABEP se convirtió, según la empresa y AP, en el segundo mayor productor privado de petróleo de Venezuela, detrás de Chevron. Reuters sitúa su producción actual en alrededor de 170.000 barriles diarios, por lo que las cifras divulgadas públicamente presentan una diferencia dependiendo del momento de medición.
La compañía asegura que su objetivo inmediato es superar el millón de barriles diarios de producción.
¿Qué recibió NABEP durante 100 años?
El acuerdo otorga a NABEP derechos por un siglo para desarrollar 17 campos petroleros venezolanos, que en conjunto contienen aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
Esa cantidad representa aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras probadas de Venezuela. La Casa Blanca describe los campos como activos que anteriormente estuvieron en manos de operadores rusos y chinos.
Hasta ahora, la Casa Blanca y las fuentes oficiales consultadas no han divulgado públicamente una lista completa con los nombres de los 17 campos. Por ello, no es posible identificar responsablemente cada uno de ellos únicamente con la documentación pública disponible.
¿Cuánto dinero se invertirá?
El programa contempla una inversión cercana a US$100.000 millones para recuperar y ampliar la infraestructura petrolera y gasífera venezolana.
NABEP sostiene que la inversión podría generar más de US$209.000 millones en ingresos fiscales para el Estado venezolano.
La Administración Trump asegura que la participación estadounidense no supondrá un costo para los contribuyentes y que el acuerdo permitirá recuperar una industria que ha sufrido años de falta de inversión y deterioro de infraestructura.
¿Qué obtiene Estados Unidos?
Uno de los elementos más llamativos del acuerdo es la participación directa del Gobierno estadounidense.
La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa tendrá una participación del 35 % en la empresa matriz de NABEP.
Además, Estados Unidos tendrá garantizado el derecho a comprar 20 % de la producción petrolera a precio de costo. Washington también tendrá un derecho de primera opción para adquirir el resto de la producción.
El Gobierno estadounidense también tendrá derechos de gobierno corporativo, incluido poder de veto sobre determinados nombramientos de la junta directiva. La Casa Blanca indicó que la mayoría de los miembros del directorio deberán ser ciudadanos estadounidenses y que la empresa tendrá auditores, abogados y asesores estadounidenses.
¿Qué papel tienen Chevron, Exxon y otras petroleras?
El acuerdo con NABEP no significa que Chevron, ExxonMobil y otras grandes petroleras pasen a formar parte automáticamente de la misma empresa.
Chevron, que nunca abandonó Venezuela y es actualmente el mayor productor estadounidense en el país, prepara una expansión de sus operaciones. Reuters informó que la compañía busca incorporar nuevos bloques a su cartera.
También existen negociaciones y acuerdos separados con empresas como Eni, ONGC, GeoPark, Shell y BP.
ExxonMobil y ConocoPhillips, por su parte, abandonaron Venezuela en 2007 después de la nacionalización de sus activos durante el Gobierno de Hugo Chávez. Ambas han mantenido reservas sobre regresar mientras no existan suficientes garantías de seguridad jurídica y respeto a los contratos.
¿Qué ocurre con los antiguos intereses rusos y chinos?
Una parte de los campos incluidos en el nuevo esquema había estado vinculada anteriormente con empresas de Rusia y China.
Reuters reportó que algunos de los operadores desplazados o afectados incluyen empresas chinas como China Concord Resources, Sinopec y CNPC, además de intereses vinculados a otros operadores venezolanos.
La Casa Blanca presenta esta transformación como una forma de reducir la influencia de China y Rusia sobre el sector energético venezolano y aumentar la presencia estadounidense en la región.
¿Cómo consiguió NABEP una concesión de un siglo?
Aquí se encuentra una de las principales controversias.
El acuerdo fue negociado entre las autoridades interinas venezolanas y el Gobierno estadounidense, y posteriormente se presentó el esquema que otorga a NABEP los derechos sobre los 17 campos.
Reuters ha señalado que el proceso genera interrogantes porque no hubo una licitación competitiva tradicional y porque algunos aspectos legales y contractuales todavía no están completamente claros.
La situación ha provocado preguntas entre empresas petroleras interesadas en Venezuela, especialmente porque NABEP tendría una posición privilegiada frente a potenciales competidores.
¿Por qué genera cuestionamientos?
Uno de los principales cuestionamientos es precisamente la duración del acuerdo: 100 años.
También genera controversia que el Gobierno estadounidense tenga una participación económica del 35 %, acceso preferencial al petróleo y derechos de veto dentro de la estructura corporativa.
Reuters informó que algunas compañías petroleras consideran que la presencia directa del Gobierno estadounidense podría convertir a Washington en un competidor dentro del propio mercado venezolano y complicar la llegada de otros grandes inversionistas.
A esto se suman las dudas sobre el pasado empresarial de Betancourt y la falta de claridad sobre algunos aspectos del proceso de selección.
¿Puede un futuro Gobierno venezolano cuestionar el acuerdo?
Sí existe esa posibilidad, aunque sus consecuencias jurídicas dependerán de los términos definitivos del contrato y del marco legal venezolano.
La propia Associated Press señaló que antiguos asesores energéticos estadounidenses han advertido sobre el riesgo político del acuerdo, debido a que futuros gobiernos de Venezuela o incluso futuras administraciones estadounidenses podrían intentar cuestionarlo.
Además, legisladores estadounidenses han pedido explicaciones sobre la autoridad legal utilizada para estructurar la participación del Departamento de Defensa en la operación.
El Gobierno venezolano, por su parte, sostiene que mantiene la soberanía sobre sus recursos naturales, mientras que Washington presenta el acuerdo como una herramienta para reconstruir la industria petrolera y garantizar seguridad energética.
Un acuerdo que redefine el mapa petrolero venezolano
Más que una simple concesión petrolera, el acuerdo con NABEP supone una reconfiguración del sector energético venezolano, con una empresa privada encabezada por un empresario venezolano, participación directa del Gobierno estadounidense y derechos sobre una cantidad de reservas equivalente a aproximadamente una quinta parte de las reservas probadas del país.
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El desafío será determinar si la inversión prometida logra recuperar rápidamente la producción, si las grandes petroleras estadounidenses están dispuestas a participar bajo estas condiciones y, sobre todo, si el acuerdo sobrevivirá a los cambios políticos que inevitablemente puedan producirse en Venezuela y Estados Unidos durante los próximos años.
