Pax Silica es una iniciativa impulsada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para construir una red de países considerados socios de confianza alrededor de la inteligencia artificial, los semiconductores, los minerales críticos, la energía, los centros de datos y otras infraestructuras esenciales para la economía digital.
Su objetivo no se limita a desarrollar inteligencia artificial. La propuesta busca proteger prácticamente toda la cadena que hace posible esa tecnología: desde la extracción y procesamiento de minerales hasta la fabricación de chips, el funcionamiento de centros de datos, las redes de telecomunicaciones y el desarrollo de modelos y plataformas de IA.
El nombre combina la palabra latina “Pax”, asociada históricamente con períodos de estabilidad y prosperidad, y “Silica”, una referencia al silicio, material fundamental para la fabricación de semiconductores.
Le recomendamos leer
En términos estratégicos, la iniciativa plantea que el control y la seguridad de la infraestructura tecnológica se han convertido en un elemento central de la seguridad económica de los países.

La IA no comienza en un chatbot: detrás hay minerales, energía y chips
Uno de los aspectos centrales de Pax Silica es que presenta la inteligencia artificial como una cadena industrial completa.
Para que funcionen los grandes sistemas de IA se necesitan minerales, energía, fábricas, semiconductores, servidores, cables, centros de datos, redes de comunicación y empresas capaces de desarrollar software.
Por eso, la declaración identifica como áreas de cooperación:
- aplicaciones y plataformas de software;
- modelos avanzados de inteligencia artificial;
- infraestructura de redes y conectividad;
- computación y semiconductores;
- manufactura avanzada;
- transporte y logística;
- procesamiento y refinación de minerales;
- energía.
La lógica es sencilla: un país puede tener desarrolladores de inteligencia artificial, pero si depende completamente de otros para obtener minerales, fabricar chips o alimentar sus centros de datos, continúa siendo vulnerable. Pax Silica busca reducir esas dependencias.
La declaración plantea la necesidad de reducir dependencias excesivas de proveedores que puedan representar riesgos económicos o estratégicos. También propone coordinar políticas para enfrentar prácticas consideradas contrarias a una competencia de mercado, como el exceso de capacidad productiva o determinadas formas de dumping.
Otro de sus objetivos es evitar que tecnologías sensibles e infraestructuras críticas queden bajo lo que los firmantes consideran acceso, influencia o control indebidos. Esto coloca a Pax Silica en una discusión que va mucho más allá de la innovación tecnológica.
La competencia por los chips, minerales estratégicos, telecomunicaciones y centros de datos se ha convertido también en una competencia por influencia económica y geopolítica.

¿Es Pax Silica una alianza militar?
No se presenta como una alianza militar. Su enfoque es principalmente económico, tecnológico y de seguridad de las cadenas de suministro.
La iniciativa pretende crear un ecosistema entre países y empresas que compartan determinados criterios sobre inversión, seguridad tecnológica, infraestructura y comercio. La declaración habla de construir un “orden de seguridad económica basado en la confianza, la complementariedad tecnológica y los intereses compartidos”.
Eso significa que la cooperación busca abarcar tanto a los gobiernos como al sector privado. Las empresas ocupan un papel central porque son ellas las que desarrollan buena parte de los chips, software, redes, infraestructura energética y tecnologías de inteligencia artificial.
De acuerdo con la relación presentada en la iniciativa, entre los firmantes aparecen:
Argentina, Australia, Chile, Costa Rica, El Salvador, la Unión Europea, Finlandia, Alemania, Grecia, India, Israel, Italia, Japón, Kazajistán, Países Bajos, Noruega, Panamá, Filipinas, Catar, República de Corea, Singapur, Suecia, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido.
Taiwán aparece como participante no firmante, aunque respaldó los principios de Pax Silica mediante una declaración conjunta de cooperación en seguridad económica con Estados Unidos. La composición del grupo resulta significativa porque reúne economías con diferentes fortalezas dentro de la cadena tecnológica.
Algunos países tienen importantes reservas o capacidad de procesamiento de minerales; otros destacan por su industria de semiconductores, manufactura avanzada, energía, infraestructura digital o desarrollo de inteligencia artificial. La intención es que esas capacidades puedan complementarse.

La Unión Europea también se incorporó
En junio, la Comisión Europea firmó la Declaración Pax Silica en representación de la Unión Europea. La UE vinculó su incorporación con el objetivo de reforzar la seguridad de las cadenas de suministro relacionadas con el silicio y mejorar la coordinación con socios internacionales.
Según el planteamiento europeo, una cadena de suministro tecnológica más segura también puede abrir oportunidades para las empresas del bloque y contribuir a su objetivo de fortalecer la llamada soberanía tecnológica europea.
La firma se produjo en un contexto en el que la Comisión Europea también había impulsado un paquete de soberanía tecnológica que incluye medidas relacionadas con semiconductores. Esto demuestra que la discusión no es exclusivamente estadounidense.
Europa también busca reducir vulnerabilidades frente a interrupciones en la fabricación de chips, acceso a materias primas y dependencia de determinadas tecnologías extranjeras.
¿Por qué los semiconductores son tan importantes?
Los chips son componentes esenciales de prácticamente toda la economía digital. Están presentes en teléfonos, automóviles, servidores, equipos médicos, sistemas industriales, satélites y centros de datos.
En el caso de la inteligencia artificial, su importancia es todavía mayor. Los modelos avanzados requieren enormes cantidades de capacidad computacional, lo que incrementa la demanda de procesadores especializados, energía e infraestructura.
Por eso, Pax Silica parte de la idea de que el crecimiento económico generado por la IA no se limitará a las empresas que desarrollan modelos. También beneficiará —y generará presión— sobre sectores como:
minería → energía → manufactura → semiconductores → centros de datos → redes → software → inteligencia artificial.
Una interrupción en cualquiera de esos puntos puede afectar toda la cadena.

Minerales críticos: otra pieza de la competencia tecnológica
Antes de fabricar un semiconductor se necesitan materias primas. La iniciativa presta especial atención a los minerales críticos, debido a que muchos son indispensables para componentes electrónicos, baterías, infraestructura energética y tecnologías avanzadas.
Esto explica por qué la seguridad de la IA se está vinculando cada vez más con políticas mineras. Los países que cuentan con depósitos minerales o capacidad de refinación adquieren una importancia estratégica creciente.
Pax Silica plantea precisamente ampliar relaciones con proveedores considerados confiables y disminuir la dependencia excesiva de unas pocas fuentes.
La iniciativa incluye otro componente menos visible para el usuario común: la infraestructura que permite mover y almacenar enormes cantidades de información. Pax Silica busca desarrollar redes consideradas confiables, incluyendo:
centros de datos, sistemas de tecnologías de información y comunicación y cables de fibra óptica.
Los grandes modelos de inteligencia artificial requieren centros de datos con alta capacidad de procesamiento y enormes cantidades de electricidad. Al mismo tiempo, las comunicaciones internacionales dependen de redes terrestres y cables submarinos.
Por eso, la seguridad de esas instalaciones empieza a tratarse como un asunto estratégico comparable a otras infraestructuras críticas.
