El expresidente de Ecuador, Jorge Jamil Mahuad Witt, citó ayer las tres claves para que los gobiernos puedan implementar políticas públicas sostenibles en beneficio de la población.
Al fungir como orador en el último día del evento Expo Sostenible 2026, el exmandatario ecuatoriano (1998-2000), expresó que para que tomar de decisiones puedan mantenerse en el tiempo y ser continuadas por los gobiernos sucesores se hace necesario apoyarlas como si se tratase de una mesa con tres patas.
La primera pata, de acuerdo con lo expuesto por el político, es una decisión técnicamente correcta que contenga estudios, elementos y opiniones de expertos necesarios. “Por ejemplo, si la decisión es económica, ministros de finanzas, bancos centrales, etcétera”, expresó.
Como segundo aspecto o pata de la mesa para tomar una decisión mencionada por Mahuad Witt, es la aceptación social, al indicar: “No se puede implementar una política pública que vaya en contra del sentimiento social o de la cultura de un país”. “Hay que ajustarla para que calce, porque de lo contrario la propia población vota en contra, y no se puede avanzar”, enfatizó.
La tercera clave o la tercera pata de las políticas públicas de éxito señalada por el también abogado, es un acuerdo político viable. “Necesitan ustedes alianzas, pactos, acuerdos, para avanzar en un proyecto en el tiempo, porque si no en la siguiente elección, el que viene cambia todo lo que hizo el anterior y ahí se queda”, comentó.
El caso de Ecuador con dolarización
Durante la conferencia titulada “Liderar cuando no hay opciones fáciles: decisiones difíciles para un futuro sostenible”, Jorge Jamil Mahuad Witt contó, a modo de ejemplo, su experiencia personal como presidente del Ecuador cuando en esa nación hubo que dolarizar esa nación fruto de una situación económica fuerte por la caída de las exportaciones a raíz de que el fenómeno del Niño destruyera el camarón, el banano y la pesca, además del desplome del precio internacional del petróleo a 7 dólares por barril.
“A un país que pierde las exportaciones, ¿qué le pasa? Primero, tiene que importar más, no tiene dólares porque no exporta, la demanda sigue igual y crece porque hay que importar más cosas. Al no haber oferta, y por la demanda ¿qué pasa con la cotización? Se producen depreciaciones masivas de la moneda, que se traducen en inflación de precios, brotes hiperinflacionarios que el Ecuador nunca había tenido”, indicó.
“Eso se traducen en, primero malestar, después descontento, después furia social. La gente sale a la calle y no cambia. Pero son elementos que no dependieron de decisiones de un gobierno, que dependen del mercado internacional, y ahí hay que navegar como se pueda”, añadió.
Las cosas se pusieron difícil fruto de esa situación, debido a que, incluso, se dificultaba tomar un préstamo.“En esas condiciones, la economía caía en picada, nada de lo conocido, ninguno de los métodos que la doctora podía aplicar para un problema conocido, podían ser usados. Había que pensar en otra cosa”, recordó.
La decisión que necesitó la salida
Para buscar una salida a esto, se pensó cambiar y sacrificar la moneda nacional, que es el sucre, por el el dólar.
Dijo que la primera pata, fue la técnica con los estudios necesarios; la segunda, la social, porque ya a través de los inmigrantes con el envío de remesas circulaba el dólar en el país,
“Faltaba la pata política, y sin la pata política no se podía avanzar. Tres patas que tienen que estar ahí, no basta con que haya una o dos, tienes una mesa con dos patas largas y le falta la tercera, se cae, y la tercera es la política. Entonces, nos demoramos más de la cuenta hasta que por fin se produjo un acuerdo en el Congreso”, dijo. “Entonces, todo eso lo hicimos, y ese es un ejemplo de decisión difícil, sostenible, porque sigue hasta hoy, con 95 o 96% de apoyo de la población ecuatoriana”, añadió.
