Arzobispo alerta sobre flagelos que ponen en riesgo paz social país

En la misa de Corpus Christi, Monseñor Morel Diplán llamó a vivir la Eucaristía como compromiso de justicia

Los feminicidios, la trata de personas, el narcotráfico, el consumo de drogas, la corrupción, la impunidad, la violencia intrafamiliar y el daño al medioambiente fueron denunciados por Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán como los males que más afectan a la sociedad dominicana.

Durante la misa de Corpus Christi, celebrada en el Colegio Quisqueya, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo advirtió que estos flagelos atentan contra la dignidad humana y ponen en riesgo la paz social, por lo que la fe debe traducirse en compromiso para transformar las estructuras injustas.

El prelado manifestó que la Eucaristía no puede vivirse de manera auténtica si no se traduce en solidaridad.

La denuncia de los males sociales estuvo acompañada de un llamado a la esperanza. Monseñor Morel Diplán aseguró que los hombres y mujeres que viven en comunión permanente y en adoración son un signo de esperanza en la vida cristiana.

“No podemos comulgar si cerramos el corazón a los hermanos”, expresó, destacando que la comunión exige compartir los sufrimientos de quienes pasan necesidad y trabajar por la justicia en todos los ámbitos de la vida nacional.

La celebración reunió a miles de fieles y contó con la presencia de autoridades civiles y religiosas, entre ellas la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos.

Monseñor Morel Diplán recordó que la fiesta de Corpus Christi es una oportunidad para contemplar el misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

El arzobispo coadjutor advirtió que, así como los israelitas añoraban las cebollas y la carne de Egipto, en nuestra sociedad algunos prefieren ser esclavos de las drogas, el alcohol o los juegos, en lugar de disfrutar de la libertad que ofrece Cristo.

Católicos marchan en el Distrito Nacional

La Arquidiócesis de Santo Domingo movilizó a miles de feligreses católicos del Distrito Nacional en una masiva manifestación de fe, celebrada bajo el lema “Este es mi cuerpo que se entrega por ustedes”.

La jornada religiosa en el Distrito Nacional inició formalmente a las 4:00 de la tarde con una multitudinaria procesión que tuvo como punto de partida las instalaciones de la Casa San Pablo.

Desde allí, los devotos de las Vicarías Sur y Norte marcharon escoltando el Santísimo Sacramento entre cantos, oraciones y un marcado fervor popular que detuvo el tránsito en las vías circundantes.

El extenso recorrido concluyó con la llegada de la feligresía al auditorio del Colegio Quisqueya, espacio habilitado para congregar a delegaciones procedentes de más de doscientas parroquias de la demarcación.

Los jardines y áreas techadas del recinto educativo sirvieron de escenario para el acto central del día, logrando un lleno total de creyentes que portaban prendas alusivas a la festividad.

En la vicaría de Santo Domingo Oeste, la manifestación de fe dio inicio a las 3:00 de la tarde reuniendo a la comunidad en los alrededores de la estación del Metro de Los Alcarrizos.

Guiados por el reverendo padre Isaías Mata, los devotos recorrieron calles emblemáticas como la Calle Triste, San Antonio y P. Betancourt cantando e inclinando oraciones en honor al Santísimo Sacramento.

La movilización culminó formalmente a las 4:00 de la tarde en la Capilla Beato Bronislao, donde se celebró una misa enfocada en el valor del sacramento eucarístico para la vida familiar dominicana.

De forma simultánea, los residentes de Santo Domingo Norte demostraron su devoción concentrándose desde las 2:30 de la tarde en el parque ubicado a la entrada de la demarcación.

La feligresía marchó solemnemente hasta el Santuario de Schoenstatt, lugar donde el padre Cecilio de los Santos presidió la Eucaristía central a las 4:00 de la tarde. Durante el servicio religioso, el prelado enfatizó que la celebración de Corpus Christi constituye una oportunidad clave para robustecer la paz social.

Monseñor pide adoración y compromiso social

La homilía incluyó un llamado a la adoración eucarística. Monseñor Morel Diplán exhortó a los sacerdotes a habilitar espacios en las parroquias para que los fieles puedan tener un encuentro personal con Cristo en el Santísimo Sacramento.

Recordó que desde sus orígenes la Iglesia ha promovido la participación frecuente en la comunión y citó a Santa Teresa de Jesús como ejemplo de amor apasionado por la Eucaristía. Insistió en que la Eucaristía no debilita, sino que fortalece el sentido de responsabilidad comunitaria.

“La comunión entre hermanos debe provocar en nosotros la voluntad de transformar las estructuras injustas”, afirmó, al vincular la fe con la misión de construir una sociedad más justa y solidaria.

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