El obispo Jesús Castro Marte advirtió desde su cuenta en la red social X que República Dominicana enfrenta un fenómeno demográfico que avanza silenciosamente: cada vez nacen menos niños. A su juicio, lo que durante décadas fue una sociedad caracterizada por familias numerosas empieza a transformarse en un país donde tener uno o dos hijos se ha vuelto la norma.
Según el prelado, el fenómeno se percibe en distintos niveles sociales. Desde familias de ingresos modestos hasta hogares de clase media o alta, el promedio de hijos ha disminuido de forma notable, reflejando una transformación cultural que también se observa en muchas otras naciones del mundo.
Hay una inquietud que muchos dominicanos están asimilado con mucha tranquilidad: el control de democrático. En la mentalidad del pueblo dominicano se ha convertido en una tendencia, observándose en la baja cantidad de hijos. Desde las clases más humildes hasta las más acomodadas…
— Obispo Castro Marte (@Jesuscastro126) March 7, 2026
Un cambio demográfico silencioso
Para Castro Marte, el descenso en la natalidad responde a múltiples factores. Entre ellos destacan el aumento del costo de la vida, el acceso a educación, la mayor participación de la mujer en el mercado laboral y la disponibilidad de métodos de planificación familiar.
Estos cambios, apunta, han llevado a que muchas parejas prioricen estabilidad económica, desarrollo profesional o calidad de vida antes de decidir ampliar su familia. Como resultado, el número promedio de hijos por hogar ha disminuido respecto a generaciones anteriores.
Recuerda el obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia que instituciones sociales, incluida la Iglesia Católica, han advertido sobre esta tendencia y han llamado a reflexionar sobre sus posibles consecuencias para el futuro del país.
El reto de una población envejecida
Uno de los riesgos asociados a la baja natalidad, apunta Castro Marte, es el envejecimiento progresivo de la población. Cuando nacen menos niños, la proporción de adultos mayores aumenta con el tiempo, lo que puede generar presión sobre sistemas de salud, pensiones y productividad económica.
«Para República Dominicana, el desafío consiste en analizar esta tendencia con visión estratégica. Más que una alarma inmediata, se trata de un debate de largo plazo que involucra economía, cultura y desarrollo», afirma.
Sugiere el religioso que comprender la evolución de la natalidad y sus efectos permitirá diseñar políticas públicas capaces de equilibrar crecimiento económico, bienestar social y sostenibilidad demográfica.
