“En la medicina, los cuerpos de las mujeres solo interesan como instrumentos reproductivos y sexuales”

Tasia Aránguez Sánchez.
Tasia Aránguez Sánchez dice “las políticas sanitarias son discriminatorias contra las mujeres y tienden a ignorar nuestras enfermedades más frecuentes”

Algo extraño está sucediendo en el Congreso Nacional de la República Dominicana. El Proyecto de ley que crea el Sistema Integral para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la violencia contra las Mujeres, que compromete más de veintiún instituciones públicas a dar respuesta a la violencia machista, se ha convertido en un campo de batalla entre sectores encontrados. La pieza garantizaría los derechos de mujeres y niñas en base al sexo. Pero tanto el gobierno como la sociedad civil que responde a mandatos de organizaciones internacionales, se muestran determinadas a eliminar todo rastro de estos derechos para imponerlos en base a la ‘identidad de género’.

Con este fin, en octubre del año 2018, la Comisión de Género de la Cámara de Diputados, le arrebató el proyecto a su proponente, el senador Félix Bautista, quien más tarde consiguió que se lo devolvieran para reintroducirlo recalcando derechos en base al sexo. Este año, de manera curiosa y a pesar de que el Proyecto de Ley se encuentra a pocos pasos de ser promulgado, la legisladora Magda Rodríguez, quien preside la mencionada Comisión de Género, insiste en introducir la misma pieza legislativa desde cero, pero enfatizando derechos en base a la ‘identidad de género’.

Efectivamente, tras bambalinas, entre documentos y tazas de café, organizaciones internacionales, miembros de la sociedad civil y congresistas de diversas corrientes ideológicas, deliberan sobre si las dominicanas merecemos derechos por el hecho de ser mujeres, o por ‘sentirnos’ mujeres.

En este contexto, establezcamos un diálogo con la jurista española Tasia Aránguez Sánchez, catedrática del departamento de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada, quien imparte las asignaturas ‘Derechos Humanos’ y ‘Violencia de Genero’, entre otras.

Raquel Rosario Sánchez: Estimada Tasia, como catedrática del derecho, ¿cuál es la diferencia entre considerar el sexo una característica protegida versus asumirlo como un eje de discriminación?
Tasia Aránguez Sánchez: En el derecho español no tenemos el concepto jurídico “característica protegida”. Lo que tenemos es el “principio de igualdad y no discriminación”, recogido en el artículo 14 de la Constitución, que señala: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

En Reino Unido, en cambio, la Ley de Igualdad del 2010 determina que el pilar del derecho antidiscriminatorio son las “características protegidas”. Me parece muy sugerente esta denominación, pues no es lo mismo que el derecho establezca, como en España: “Todos somos personas y te vamos a tratar igual, ignorando tu sexo” a que diga: “Las mujeres son oprimidas por el hecho de serlo; sabemos que el patriarcado oprime a las mujeres por ser hembras humanas. Protegeremos a las mujeres, observando atentamente cómo se produce la discriminación basada en el sexo”. Lamentablemente, en Reino Unido todavía no se respetan mucho los derechos basados en el sexo, pero la categoría jurídica “características protegidas”, es conceptualmente prometedora.

RRS: Discúlpeme, pero esto de derechos en base al sexo o en base a ‘identidades de género’ parece hasta filosófico. ¿Cuáles son las ramificaciones materiales de este conflicto?
TAS: En materia de salud, los hombres y mujeres tenemos síntomas distintos, incluso ante un ataque cardíaco. Nuestros cuerpos reaccionan de forma distinta a los medicamentos y los tóxicos ambientales. Es necesario que las políticas sanitarias atiendan a cada sexo, a sus enfermedades específicas (por ejemplo, endometriosis o cáncer de próstata), sus procesos biológicos, así como a sus enfermedades más frecuentes.
Las políticas sanitarias son discriminatorias contra las mujeres y tienden a ignorar nuestras enfermedades más frecuentes. Esta situación da lugar a una baja calidad de vida en las mujeres, que se acrecienta a partir de los cuarenta años, teniendo que vivir con dolor crónico, mientras el sistema sanitario solo les ofrece analgésicos o psicofármacos de forma permanente. En la medicina, los cuerpos de las mujeres solo interesan como instrumentos reproductivos y sexuales.

RRS: Ahora bien, desde su punto de vista, ¿de dónde parte la a opresión de las mujeres y niñas?
TAS: El patriarcado no nos selecciona para oprimirnos basándose en cómo nos comportamos o en cómo nos identificamos, sino en el sexo que observamos en la ecografía. Ahora bien, en el derecho se ha producido un desplazamiento conceptual, pues hemos pasado de un derecho antidiscriminatorio internacional, que hablaba de derechos basados en el sexo, a textos internacionales que hablan de derechos fundados en el género.

Por ejemplo, hemos pasado de la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” (ONU, 1993) que delimita su objeto a “todo acto de violencia basado en el sexo femenino” al llamado “Convenio de Estambul” (2011, Consejo de Europa), que delimita su objeto a “todos los actos de violencia basados en el género”. Ahora parecería que el género es la causa de la opresión y no la consecuencia de la misma. Ya no queda claro si el género es algo malo, que hay que abolir, o si es algo bueno que hay que proteger.

RRS: ¿La identidad de género es un derecho humano?
TAS: A nivel internacional, no. Una Resolución del Parlamento Europeo lo perfila, pero no es suficiente para considerar que la Unión Europea ha reconocido este derecho. También está recogida en los “Principios de Yogyakarta” del 2007, que fueron una iniciativa activista y no fruto del consenso en las Naciones Unidas ni en ninguna organización internacional, pero han alcanzado gran predicamento social.

En varios países se ha reconocido como derecho. Pero esta implantación jurídica ha ocurrido de un modo discreto, sin debate mediático. Su introducción en las leyes tiene consecuencias para los derechos de las mujeres que es necesario debatir. Las mujeres somos una parte interesada con un interés legítimo en este debate.

Gracias doctora Aránguez Sánchez por compartir sus interesantes reflexiones jurídico-académicas. En nuestra próxima entrevista compartiremos con colectivos feministas que han enfrentado propuestas de sus gobiernos de eliminar los derechos de la mujer en base al sexo.

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